LA AÚCA*
por Nadine Alemán
Yo me esperaba un chirlo, un huascazo con el fino rebenque. Ya me tenía acostumbrada el patrón. Todas las mañanas me disponía al paseo cuando se levantaba la helada, y él mismito nos despertaba a todos en corral con su chiflidito bajo. Pero no. Esta vez mandó al Miguel a que me ensillara con el recao más fino y las riendas nuevas. Honestamente pensé que me iban a llevar a la feria a venderme. Esa sospecha acá la tenemos siempre, te llevan y es cuestión de esperar no más que algún viejo te compre “pa’ los nieto”.
Igual yo soy una privilegiada, soy la preferida por mi galope parejo, mis ancas seguras, mis bríos y mis crines rubias (que tanto le gustan a la Valentina, la hija del patrón).
Inquieta en el corral lo vi venir, porque sentí que esa mañana era diferente. Se acercó despacio, con su paso tranquilo, tan moreno y tan callado. Con las botas viejas, el ponchito gris y un sombrero nuevo. Pisó el estribo, pasó la pierna, y como me tocó la verija yo salté instintivamente. Pensé que me iba a fustear. Pero no. Me dijo dos o tres cositas lindas, me acarició las crines rubias, cariñoso; me dio dos palmazos en el cogote, y me echó a andar, mientras el sol dejaba la holgazanería y empezaba de a poco a iluminar la cordillera.
Y fue bien diferente el paseo. Con esa intuición que tenemos los animales y las hembras, lo llevé como no queriéndolo llevar, porque yo percibía lo que le iba a pasar. Pero tratar de torcer el destino de un hombre no era algo que una yegua, vieja y mansa como yo, pudiera lograr. Y anduve, no más. Me fui por donde él quiso, me moví lo menos posible cuando los tábanos me picaron el pescuezo, y pasé de largo el río sin tomar agua, para no perder tiempo, para llenarlo de paisaje todo lo posible por última vez. Lloré un llanto raro contra el viento del mediodía, y me fui con un galope parejito, parejito, cuando en la pampita me hizo galopar... como si me lo pudiera llevar lejos para que no lo alcanzara la muerte.
Solos los dos nos despedimos en este último paseo, el patrón y su yegua preferida, como dos enamorados que cabalgan su última cabalgata de amor y de separación inevitable. El final del paseo se me iba atragantando, iba llegando sin querer llegar, con una sensación de desgarro interior ineludible. Sentí que yo había sido la más importante, su compañera eterna de recorridos en incontables madrugadas heladas, de arreos, de tardecitas de vuelta al rancho. Yo le había dado mi vida y él me estaba dando ahora algo tan importante como su muerte.
Dudé en detenerme cuando se quiso bajar, me dio pena.
Se sentó bajo el árbol y se apretó fuerte el pecho. No quise ver.
Cuando volví a mirar, ya me lo había envuelto la Muerte en su negrura.
Lo dejé no más, ya no había más nada que hacer.
Despacito, con mi alma de yegua triste y resignada, la emprendí p’al alambrado, a esperar que alguien desde el camino me viera, y de verme ahí en el alambre, cabizbaja y ensillada, se diera cuenta que algo le había pasado a mi patrón.
*yegua.
La autora nació en Esquel en 1977. Se recibió de Licenciada en Cine y Televisión en la Universidad Nacional de Córdoba. Realizó proyectos audiovisuales en Córdoba y Santiago de Chile. Desarrolló gran actividad como jefa, directora y asistente de producción en diversos filmes. Su primer libro de cuentos se titula “17 Simples Cuentos” y fue traducido parcialmente al árabe en Marruecos. Es autora de un guión ficcional de largometraje titulado “La Tierra de mis hijos”, donde cuenta la travesía de los colonos galeses hacia la cordillera. Próximamente editará “Letal Intensidad” (poemas y tangos); y prepara su segundo libro de cuentos para ser editado en 2010. Incursionó también en el arte musical; es ejecutante de piano y clarinete. Su blog “Esa opaca y letal intensidad que tanto brilla“, puede ser visitado en la dirección www.nadinealeman.blogspot.com
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9 comentarios:
malisimo
Hola hola:Buen día Edine. Esta mañana en la estancia pasó algo raro. Yo echaba una siesta tempranera sobre un cuerito de oveja en un sillón del alero. Frente mío pasó un zorrino al galopito; me hice el distraido. No tuve voluntad para perseguirlo a pesar de que el rumbo que llevaba era el gallinero. Un gato que ve más de noche, ya tenía su almuerzo entre los dientes y subía un árbol en previsión de un ataque compulsivo. La tordilla vieja, la sillera del patrón,terminaba su ración en el morral y vi que se le acercó Miguel con las cabezadas y el apero; la ensilló y enseguida el patrón la enhorquetó y salió lentamente por ahí.Me desperecé un poco y lo seguí, no me gustaba nada el asunto. Ami ni me miró.Yo presentía algo malo.La tordilla se detuvo cerca de un árbol,el patrón se bajó, se sentó en el suelo y murió. La yegua quedó como esperando al destino. Yo di la vuelta y al llegar me dirigí al corredor de la casa. Ahí estaba Valentina, la hija del patrón. Quizás algunas lágrimas se desprendían de mis ojos. Ella a cambio de caricias dijo como hablando para si misma: A este perro que le pasa?..
¡Excelente el cuento de Nadine Alemán! Darle una voz creíble a los sentimientos de un animal es un desafío literario que no está al alcance de cualquiera. No menos destacable es el aporte creativo de Jorge Robert al narrar el mismo episodio desde la mirada del perro. En ambos casos lo que aombra y conmueve es esa capacidad perceptiva de los seres que carecen del don de la palabra. ¡Felicitaciones a ambos!
Estimada Nadine, su cuento me gustó. Tiene una trama inesperada; no se adivina en los párrafos iniciales el final que recién empieza a entreverse a mediados de la narración. Incluso existe un contraste entre las primeras “reflexiones” del animal (“Yo me esperaba un chirlo, un huascazo con el fino rebenque. Ya me tenía acostumbrada el patrón”,”Como me tocó la verija yo salté instintivamente. Pensé que me iba a fustear”, “Honestamente pensé que me iban a llevar a la feria a venderme. Esa sospecha acá la tenemos siempre”), que llevan a pensar que el relato se resolverá tristemente para la protagonista; con lo que finalmente pasa. El cuento tiene algo de inquietante; en las dos o tres frases que mencioné más arriba se percibe esa forma de ser que parece crueldad por parte del dueño; pero que en realidad es la necesidad que el hombre tiene de ver las cosas desde un punto de vista desapasionado para afrontar el duro ambiente rural.
En cuanto a la forma, el texto es ameno y ágil; y ofrece algunas frases bien logradas que se disfrutan. “Se acercó despacio, con su paso tranquilo, tan moreno y tan callado”, combina con fortuna una imagen visual y otra auditiva, logrando dar en dos pinceladas una acabada idea del hombre que se aproxima. “El final del paseo se me iba atragantando, iba llegando sin querer llegar”, presenta en forma precisa la sensación de congoja ante el final inexorable; como siempre sucede cuando debemos enfrentar un mal momento: uno espera que no llegue nunca, pero siempre llega.“Yo le había dado mi vida y él me estaba dando ahora algo tan importante como su muerte”, juega certeramente con dos conceptos opuestos unidos por el mismo verbo con el mismo sentido.
Cuando se realiza una crítica, ya sea buena o mala, quien la hace debe dar sus fundamentos. Esa es la crítica constructiva, la que ayuda al escritor a crecer, analizando sus errores y sus aciertos. La otra “crítica”, la que descalifica o adula sin explicitar los motivos, no es nunca positiva; es una “seudo crítica” que no tiene valor. Por otro lado, Usted sabe quien hizo esta crítica, tiene mi nombre y apellido; sabe como ubicarme, y quedo a su disposición para ampliar mis conceptos o aclarar cualquier duda sobre ellos. Todos los que escribimos, o al menos pretendemos escribir, como es mi caso, sabemos de la importancia de poner nuestro nombre al pie del texto que redactamos; de no ocultar nuestra identidad; porque de esa manera nos hacemos cargo de nuestras opiniones e ideas.
Espero seguir leyendo sus cuentos, ya me han conseguido un ejemplar de “17 simples cuentos”; y pronto espero leer sus poesía en “Letal intensidad”. Seguramente me van a gustar, tanto como me agradó “La aúca”.
Jorge, muchas gracias por su opinión, siempre me gusta escuchar a los lectores. Personalmente pienso de la crítica lo mismo que de un perfume: es para olerlo, no para tomárselo, sea un aroma exquisito o un derivado del zorrino. Muchas gracias, Jorge y espero alcanzarle pronto mi próximo libro de poemas y tangos!
Un saludo!
Nadine: Perdóname por el error en tu nombre. Gracias.
En primer lugar, mi comentario es para la autora. Me gusto, tiene esencia y deja ese algo que da vueltas por un rato dentro de uno, en una suerte de rescate positivo ante el tiempo feroz de la indiferencia humana sobre animal que esta a nuestro servicio.
En una segundo momento, respetuosamente es para anonimo: El cuento es el dominio de la forma breve, de una actividad creativa. Es posible definir un cuento como un suceso real o imaginario puesto en palabras. La habilidad para contar sucesos constituye el arte de narrar. Quien lo cuenta experimenta que ha sucedido algo interesante y lo introduce en forma de producción de voces, la creación de mundos, y la simulación de tiempos Es así que en nuestro recorrido por un cuento lo primero que encontramos son voces, a través de ellas recibimos el relato. Buena parte de nuestro intercambio comunicativo, se produce con interlocutores no reales. Leer es una forma de oír las palabras y la primera voz que encontramos es la voz del relato, en la voz del narrador. No hay que confundir al narrador imaginario, con el autor del cuento. Cuando hablan los personajes se agregan otros sonidos. Esas voces nos van mostrando un mundo que muchas veces reúne fragmentos del que nosotros conocemos. Casi todos los cuentos tratan de una búsqueda. Si bien escribir es un acto de reflexión, también es posible observar en la acción una clara intención de seducir. Al permitir navegar a través, de originales ficciones en las que alternan distintas voces narrativas, fluyen tiempos lineales, invertidos, superpuestos y se crean mundos cercanos a la realidad o que bordean lo que el fantástico, el absurdo o la ciencia ficción, pueden explicar. Es indudablemente una experiencia frente a la cual el lector no permanecerá indiferente. Ahora bien ese mundo del relato no es estático, lo imaginamos en movimiento y por eso dura un tiempo. El relato se interesa en un tramo de esa vida, mientras dura ese tiempo del episodio en el cual se va a desarrollar el relato, las voces del relato, el mundo creado de esas voces y el tiempo de los sucesos. Marcan los tres aspectos del cuento.
El lector puede estar de acuerdo o no con determinado genero literario y suscribir o no a el. Al producir en este espacio un juicio de valor en un único término desautorizando la obra, le ha restado a quien lo motivo, la posibilidad de originar una crítica constructiva.
Jorge Robert, estupenda puesta en escena. Comparto con Gómez, que la autora se brinda en todo un desafío al darle voz a los sentimientos de la yegua. Jorge Vives, amplísima exposición, un caballero.
(borre sin querer la pàlabra disentimiento, completo la idea)
....."una critica constructiva desde su disentimiento"
Cordialmente
Asi es poh comadre, nunca falta un gaucho agazapado tras la zarza de la envidia que sofoca las emociones que subyacen de un simple relato, que le echa cenizas al hálito concreto y vital de lo creativo.
Gracias poh María, por leer, por escribir, por contar con tu tejido de palabras que abriga del azote gélido del que no supo ver.
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