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martes, 25 de enero de 2011

EL POEMA DE HOY





NOCTURNO

(soneto)




He aguardado la noche con anhelo.
Y al despedir la tarde, ya en lo oscuro
recliné mi cabeza contra el muro
contemplando los astros en el cielo.

No sé si sorprendido por su vuelo
- pese a que tanto buscaba ese conjuro -
cuando cayó una estrella, ni el susurro
atiné a pronunciar, de mi desvelo.

El cuarto penumbroso me tuvo a la ventana
con mi afán en los labios, palpitando,
sin otra estrella fugaz para el intento.

Ya la vigilia era una espera vana
cuando un meteoro se esfumó, brillando.
Dije tu nombre. Está en el firmamento.




Carlos D. Ferrari


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6 comentarios:

Anónimo dijo...

no se como votarlo, pero me gusto este poema

Literasur dijo...

Amigo anónimo, la votación de las entradas del blog para el ranking de Bitácoras es sencilla: al pie del post hay un pequeño botón con la leyenda "votar" (en este momento, registra 15 votos. ¡Muchas gracias por dejarnos tu opinión!

Juany Anselmi dijo...

Dulces palabras! ...

Jorge Vives dijo...

Muy buen poema, Carlos. Conseguiste esa cadencia peculiar del soneto, a veces difícil de obtener, que es su secreto. También me gusta ese final abrupto, cortante, definitivo: “Está en el firmamento”. Y está todo dicho.

Carlos Dante Ferrari dijo...

Agradezco mucho a los amigos que han tenido el gesto de dejar sus palabras de aliento para continuar en esta vocación poética. Es cierto, Jorge: el soneto es uno de los más grandes desafíos de la lírica en lengua española. Es un corsé, un molde tan estricto y riguroso que nos obliga a un enorme esfuerzo de síntesis, a la búsqueda de las palabras exactas para transmitir el mensaje deseado. Ya la vez, es un placer inmenso verlo terminado.
Un abrazo.

Maria de las Mercedes dijo...

Es un enorme placer participar de la lectura de un autor como C. Dante Ferrari.

Aprehender la magia necesaria, trasmutada en vocablos, es el arte del poeta. Aquello que otros dicen en simples palabras, toma esa valoración única, en la pluma del autor. A través de ella puede trasladarnos por continentes inimaginables, por mares de embeleso o por ríos de misterio, angustia o desgarro.
Más el aliento que inspira cada verso, esta en el modo de sentir lo percibido. Muchos pueden intentar y hasta lograr escribir sonetos, Pero el alcance de lo más íntimo, el transmitir la misma vibración sentida, es la fuerza que inicia la creación.
He aquí, que no habrá magia, sin extrañeza, donde las constelaciones se provocan para la invocación anhelada, El “corsé” le calzará a la perfección de un modo insuperable, apresando “su secreto”. “Dije tu nombre está en el firmamento”,

Con el permiso del autor Carlos Dante Ferrari y de Jorge Vives, tomé dos de vuestros vocablos facilitados en el comentario, como imperiosos por capturar la esencia necesaria.

Saludos cordiales,

María de las Mercedes.