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miércoles, 7 de septiembre de 2011

LA NOTA DE HOY


CINE Y LITERATURA EN LA PATAGONIA



Por Jorge Eduardo Lenard Vives




Pido disculpas por mi atrevida incursión en este tema a quienes están mucho más capacitados para tratarlo. Más allá de la intromisión en terreno ajeno, el artículo pretende ser un reconocimiento a todos aquellos que forman parte del universo del cine y, a la vez, integran el de la Literatura. Por ejemplo, la escritora y guionista chubutense Nadine Alemán; que combina ambas manifestaciones del Arte. Otra persona que lo logró es el crítico y periodista Juan Carlos Portas, quien plasma esa amalgama en una documentada historia de la cinematografía acerca de, y en, la región, llamada “Patagonia. Cinefilia del extremo austral del mundo” (*). Como un dibujo fractal que se replica a menor escala dentro de sí mismo, incluye en esa obra el capítulo “Patagonia entre libros y cine”; dedicado especialmente a tal maridaje.
Siguiendo su texto, a modo de recensión pero también agregando algún dato recopilado al vuelo, intentaré un resumen que introduzca el tema. Indica Portas que la primera película en llevar un libro de temática patagónica a la pantalla grande fue “Vuelo nocturno”, dirigida por Clarence Brown en 1933. Basado en el texto homónimo de Antoine de Saint Exupery, se filmó en Hollywood; con el asesoramiento de Luis Saslawsky. Otra cinta extranjera ambientada en la zona, mucho más tardía, es la versión de “El faro del fin del mundo” de Julio Verne; producida en 1973 por EEUU, España y Liechsteinten.
También se hicieron realizaciones cinematográficas nacionales sobre obras literarias con marco sureño. En 1947, Hugo Christensen rodó en Bariloche “Los verdes paraísos”, basado en el relato “Su ausencia”, de Horacio Quiroga. Narra la fabulosa historia de Julio Roldán Berger y su exitoso tratado de filosofía “El cielo abierto”; escrito en una importante localidad a orillas del “lago Negro”, “en el Neuquen”. Según el crítico Ángel Faretta, la película es uno de los hitos de la producción nacional. Por otro lado, “El crimen de Oribe”, adaptación del cuento largo “El perjurio de la nieve” de Adolfo Bioy Casares, fue filmada en 1952 por Leopoldo Torres Ríos y su hijo Leopoldo Torres Nilsson, de nuevo en Bariloche. La narración de Bioy Casares, de género policial, transcurre en la imaginaria localidad pre-cordillerana de “General Paz, Gobernación del Chubut”; en un contexto claramente patagónico.
Hacia 1962, Torres Nilsson dirigió, otra vez en Bariloche, “Setenta Veces Siete”, adaptando “El prostíbulo” y “Sur viejo”; dos de los cuentos de la obra de Dalmiro Saénz. “La Patagonia rebelde”, basada en el libro de Osvaldo Bayer, fue rodada por Héctor Olivera en 1974. Y en 1981, Antín filmó “La Invitación”, sobre la novela de Beatriz Guido que transcurre en San Martín de los Andes. Portas dice que unos cineastas trelewenses filmaron en base a un relato de Donald Borsella. Quienes sí lo hicieron, tomando el cuento “La Avutarda” de ese magnífico autor chubutense, fueron los integrantes del Cine Club de Comodoro Rivadavia en 1980.
Hubo otros intentos de trasladar al cine libros ambientados en la Patagonia, que quedaron sólo en proyecto. Por ejemplo, una tentativa de 1948 de llevar a la pantalla el libro de José María Borrero “La Patagonia Trágica”, de la que habría sido guionista Ulises Petit de Murat, quedó en bosquejo. Varias veces se trató de filmar “La guerra al malón”, del Comandante Prado, sin éxito. En los años 50 se planeó rodar “Lago Argentino”, de Juan Goyanarte; no se hizo realidad. Por su parte, Oscar Barney Finn pensó en cinematografiar “Chocolates Ubersalles”, de Beatriz Guido; empresa a punto de concretarse en 1981. En Comodoro hubo quien quiso llevar al filme algún cuento de David Aracena; en tanto Nicolás Sarquís imaginó una cinta sobre un relato de Asencio Abeijón y se interesó por “Partidas sin regreso”, de Elías Chucair.
Hay muchos otros datos curiosos a lo largo del libro de Portas, de lectura insoslayable para el aficionado. Pero el autor también introduce ideas que invitan a pensar. Una de ellas se refleja en la frase con la que inicia el capítulo dedicado en particular a la cuestión: “La Literatura Patagónica – entendida de tema y autor patagónico -, apenas llegó a los umbrales del cine”. Y luego lo finaliza: “En tanto, asunto y autor patagónicos siguen aguardando la lente cinematográfica”. Es cierto. La adaptación fílmica de obras de escritor patagónico con temática regional, aun no ha prosperado. Obras literarias que ameritan tal rodaje, parecerían existir. Ahora es el turno del cine para hacerse presente.




(*) “Patagonia. Cinefilia del extremo austral del mundo”, de Juan Carlos Portas. Editorial Universitaria de la Patagonia y Editorial Ameghino. Comodoro Rivadavia, Trelew, Esquel, Puerto Madryn, Ushuaia. 2001.

Nota del autor: Agradezco a Nadine Aleman la sugerencia de analizar la relación entre la Literatura patagónica y el cine; sugerencia que me llevó, finalmente, a escribir esta nota.





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7 comentarios:

Carlos Dante Ferrari dijo...

Jorge, como siempre, leyendo tus notas se aprende mucho, no solo en el aspecto informativo, sino además en la adecuada valoración de los hechos y esfuerzos importantes que ligan a la literatura con otros quehaceres del arte. Creo interesante agregar también a tu lista el film "Salitre", una adaptación y guión de Hugo Moser de la excelente novela del mismo título escrita por Diego Newbery. La película fue dirigida por Carlos Rinaldi, con la actuación de Enzo Viena y Eda Vermont, y se estrenó el 16 de abril de 1959. Ambientada en el Alto Valle del Río Negro, cuenta las penurias de una joven pareja porteña que llega al sur con la ilusión de forjarse un destino, finalmente malogrado por las inclemencias climáticas y la nefasta voracidad del salitre que abrasa la tierra.

Jorge Vives dijo...

Muchas gracias, Carlos, por tu comentario y tu aporte al tema. No conocía el dato que mencionás sobre “Salitre”; lo incluiré desde ahora en los antecedentes del asunto. Aprovecho para agregar una aclaración: esta nota puede, sin querer, introducir un asunto ampliamente discutido por cinéfilos y literatos: cuando se adapta un libro para una película, ¿cuál de las dos obras resulta mejor? Pero no es esa la discusión que plantea el artículo; sólo hace un poco de historia sobre la relación entre el cine, la Literatura y la Patagonia. De todas maneras quiero aclarar que, al igual que sostiene Nadine Aleman en una nota publicada en su blog “Esa opaca y letal intensidad que tanto brilla”, opinión que luego amplía en un reportaje que le hiciera la revista Tela de Rayón, creo que película y libro son cosas distintas. Tienen distintos ritmos, distintos códigos, distintos lenguajes. Son obras de arte diferentes; y ambas pueden ser buenas.

Nadine Aleman dijo...

Jorge, te felicito por las especificaciones, el recorrido es claro, conciso, impecable.
Hemos tenido largas conversaciones respecto a este tema y seguramente las seguiremos teniendo porque el paralelismo entre cine y literatura es interesante, y es delicioso a veces (y aberrante tambien) el resultado de su union, como sigo sosteniendo mientras mas conozco ambas expresiones.
Gracias por tu respeto y admiracion siempre, no solamente lo expresas personalmente sino que te atreves a sentenciarlo con la palabra escrita aqui, gracias, amigo.

Rosanna dijo...

Què bueno!! 3 buenos escritores reunidos en esta nota!!!
Aprovecho a saludarlos!
Què màs puedo agregar a las palabras de Carlos y Nadine. Ademas no me saldrìan.
Jorge, Nuevamente nos deleitas con tus investigaciones. Realmente un gusto leerlas y aprendo mucho, espcialmente sobre estos temas poco difundidos.
Tambièn felicito a Nadine por la idea.

jorge robert dijo...

Que bueno!!! El encabezamiento de esta nota de mi tocayo y amigo, me marca una entrada. Pedir disculpas por algo que él si sabe pero yo no. El tema escapa totalmente a mi control. Conocí parte de la cinematografía a los 20 años. Criado en el campo desde "bebé", un día la Marina me convocó y allá si, en Puerto Belgrano quien podía escapar al encanto de Olga Zubarry o de Susana Freire, a la atrapante personalidad de Mecha Ortíz,o la recia estampa de Juan Carlos Torry o repetir una película de Carlos H. Cristensen.... La vida nos marca un camino que luega llamamos destino y a no distraerse juntando florcitas en el bosque como caperucita porque aparece el lobo.
Un viejo maesto de 2'grado primario en el libro Facundo de Sarmiento, que me obsequiara, escribió: niño: "cualesquiera sea el camino que en el porvenir el destino os depare recorrer, aprended siempre que a la luz del saber no la eclipsa ninguna sombra en la vida." Un abrazo a todos en el Dia del Maestro.
Jorge Gabriel

Jorge Vives dijo...

Gracias Nadine, Rosanna y Jorge por acercarse a comentar la nota. Cada comentario agrega una opinión, un punto de vista, que enriquecen el artículo. También quiero agregar otro punto a lo ya tratado. Uno de los aspectos interesantes que encontré al investigar el asunto - que no está resaltado en la nota porque es un tema aparte-, fue la presencia de escritores de la talla de Bioy Casares y Quiroga en la temática patagónica. Sin dudas, es un dato para seguir profundizando; una muestra más de que, sin dudas, la Patagonia atrae la atención de la Literatura y los literatos.

Jorge Vives dijo...

Así como con el comentario de Carlos pude agregar un dato que desconocía a este trabajo; quiero con este otro comentario corregir una información que puse la nota. Dije allí que el primer filme basado en un libro de temática patagónica fue “Vuelo nocturno”, de 1933. Parece que no es así. Parecería que la primera cinta que tomó como argumento una pieza literaria ambientada en la Patagonia fue “The temptress”; una película muda de 1926, dirigida por Fred Niblo, en la cual trabajó ni más ni menos que Greta Garbo. La cinta se hizo sobre la novela de Vicente Blasco Ibáñez llamada “La tierra de todos”, publicada en 1922; cuyo argumento se desarrolla en la provincia de Río Negro.

Esta referencia nos lleva a otra cuestión. Blasco Ibáñez es un referente de primer orden en la Literatura mundial. ¿Por qué tomó un tema patagónico el autor de novelas tan afamadas como “Los cuatro juntes del Apocalipsis”? Porque vivió en la Patagonia. Hacia 1910, el escritor abandonó momentáneamente las letras y vino a la Argentina para desarrollar emprendimientos rurales. Luego de fracasar con una iniciativa en la provincia de Corrientes, fue a probar el cultivo mediante el riego artificial a la provincia de Río Negro. De su intentó, que tampoco prosperó, queda el pueblo de Cervantes, en el Alto Valle; del que es considerado su fundador.