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jueves, 20 de octubre de 2011

LA NOTA DE HOY





Los tiempos cambian, pero la oveja sigue…



Por Fernando Coronato



Estos dos textos contrastantes abren la conclusión de un largo escrito que hice el año pasado sobre las ovejas en la Patagonia. Los párrafos no fueron escritos para gustar sino para enhebrar los diversos aspectos tratados en el estudio. 
No fueron escritos para gustar, pero me gustan, y quizás no sea yo el único que disfruta de todas estas imágenes. Por eso quiero compartirlas. 





1910

Un capón viejo, con los dientes gastados hasta la raíz por el pasto duro y polvoriento, después de haber sido esquilado por última vez por un chilote mal pagado, acaba de ser faenado en un frigorífico que humea sobre un pueblo de la costa. Su lana se amontonará en fardos de arpillera hindú, apilados sobre el pedregullo de la orilla hasta que los embarquen para Buenos Aires, primera escala en el viaje a Amberes. Todo lo que quede de su lana en la Patagonia será el cubre-tetera que teja la esposa del administrador de la estancia, en la galería vidriada de la vieja casa de chapa comprada por catálogo en Inglaterra. 





2010 

El corderito controlado genéticamente nació poco después que su madre fuera esquilada. Es hijo de un carnero australiano cuyo semen congelado llegó a la Patagonia en el vuelo transpolar. La condición del campo donde lo harán pastar, un terreno reclamado por grupos indigenistas en la televisión, será monitoreada por satélite. Si tuviera alguna carencia alimentaria, será paliada mediante suplementos, cuestión de que su lana ultra fina llegue al lavadero de Trelew de acuerdo con las demandas que el comprador especificó en Internet. En Milán, el suéter tejido con su lana llevará la etiqueta “orgánico” y un nombre con sonoridades mapuches. La vieja casa de chapa ahora es sitio histórico. 
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3 comentarios:

walter zamar dijo...

Un interesántisimo viaje del 1910 al 2010 conducido magistralmente por la narración Coronato.Una amena manera de inducir pensamientos al lector sobre los cambios de paradigmas en nuestro tiempo.
Vamos por mas!
Felicitaciones.

Ada Ortiz Ochoa (Negrita) dijo...

¡Me encantó! En breves pero certeras frases resumiste y mostraste 100 años de vida, de luchas, de historia, de costumbres de trabajo... Magistral. Un caluroso y sincero: ¡Felicitaciones! Negrita (de Sierra Grande- Río Negro- Patagonia Argentina.)

Gabriela Luzzi dijo...

Muy buenas imágenes Fernando, me encantaron los dientes agstados por el pasto duro y polvoriento. Y las ovejas tan generosas, yo se que los peones las cuidan. Saludos!