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lunes, 22 de septiembre de 2014

EL POEMA DE HOY




NUESTROS PERROS


Por Raúl A. Entraigas (*)





Nuestros perros ovejeros son gran parte
De la vida asendereada del sureño.

¡Nuestros perros! Son distintos
De los canes cortesanos y el reverso
De los cuzcos perfumados de las urbes.
Nuestros buenos ovejeros
Son el pan, son el cuchillo, son el pingo:
¡Infaltables compañeros!

¡Fidelísimos! Si el patrón, agarrotado, allá en el yermo
Cae envuelto en la mortaja de la nieve,
Su fiel perro
Morirá de inanición, aullando de hambre,
Tiritando sobre el hielo;
Pero no abandonará nunca el cadáver
De su dueño…

¡Qué sabrán esos rechonchos canecillos
Que han vivido siempre envueltos,
Bien lavados,
Bajo techo,
De la vida vigorosa
En el sano campo abierto!

Si ellos nunca soportaron
El guantazo de los vientos,
Ni el alfanje de los fríos,
Ni el trabajo del arreo
En el fango o en la nieve
Bajo el látigo de crueles aguaceros…

Y porque ellos conviven con nosotros
Las fatigas y los fríos, los queremos.
Nuestros perros son gran parte
De la vida asendereada del sureño…

Y el cariño que sentimos
Por los fieles y esforzados ovejeros
No son mórbidos halagos
No son mimos y embelecos:
Es ese “algo” que se siente y no se expresa
Frente a frente los hechizos de un ser bueno.

¡Patagonia,
cuando eleves monumentos
en tus plazas y jardines:
no te olvides que los mármoles se han hecho
para todos: que no queden
sin su efigie nuestros perros ovejeros!






(*) El Padre Raúl A. Entraigas es un célebre escritor rionegrino; historiador y poeta. Este poema pertenece a su libro “Patagonia. Región de la aurora”, Editorial Don Bosco, Bs As, 1959.
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2 comentarios:

MARIA SIMON dijo...

ME GUSTA QUE SE LO ALABE AL PERRO OVEJERO Y COMPARTO TOTALMENTE EL SENTIMIENTO HACIA ELLOS. LO QUE NO COMPARTO ES QUE PARA REALZAR LA LABOR DE ESOS GRANDIOSOS OVEJEROS DEBA DENIGRAR AL RESTO DE LOS PERROS QUE, COMO EL MÍO, VIVEN EN UNA CASA TOTALMENTE CONTENIDOS, ATENDIDOS, AMADOS POR SUS DUEÑOS COMO A OTRO SER DE LA FAMILIA. NO ME GUSTA ESE SENTIMIENTO, LO LAMENTO, AMO DEMASIADO A MI PERRO

Olga dijo...

Precioso y sentido poema! Un verdadero homenaje al perro pastor... ¡Y a todos los perros!