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domingo, 31 de agosto de 2008

NOTICIAS CULTURALES

La Comisión Organizadora del CUARTO FORO INTERNACIONAL SOBRE LOS GALESES EN LA PATAGONIA nos hizo llegar la siguiente gacetilla informativa:


POSTERGACION DE FECHA LIMITE // CHANGE OF DEADLINE


Puerto Madryn, 29-08-2008


Tenemos el agrado de informar que la Fundación Ameghino, el Centro de Estudios Históricos y Sociales de Puerto Madryn, la Asociación Punta Cuevas y la Asociación Cultural Galesa de Puerto Madryn están organizando el CUARTO FORO INTERNACIONAL SOBRE LOS GALESES EN LA PATAGONIA.

We are pleased to inform you that Fundación Ameghino, Centro de Estudios Históricos y Sociales de Puerto Madryn, Asociación Punta Cuevas and Asociación Cultural Galesa de Puerto Madryn are organizing the FOURTH INTERNATIONAL FORUM ON THE WELSH IN PATAGONIA.


En la primera comunicación del mes de Junio se había establecido que la fecha límite para presentar los resúmenes sería el 31 de agosto. En estos días hemos recibido varios pedidos de postergación por parte de gente interesada en participar.
Atento a esto, la Comisión Organizadora ha decidido postergar la fecha límite para enviar los resúmenes hasta el lunes 15 de septiembre, mientras que la fecha de entrega de los trabajos vencerá el 31 de octubre.

In the first communication in June, it had been established the deadline for sending abstracts on August 31st. In the last days we have been requested to postpone this date, so the Organizing Board has decided to establish a new deadline on Monday 15th of September. The deadline for sending the complete papers remains unchanged on October 31st.





Atentamente

Fernando Coronato, Nelcis Jones, Jorge Oriola

Comisión Organizadora

Kind regards, the Organizing Board



Dirección de contacto: coronato@cenpat.edu.ar



miércoles, 27 de agosto de 2008

CONCURSO LITERARIO

Concurso Literario "Historias de vida"

La Asociación Italiana de Socorros Mutuos “Paz y Patria” de Trelew y el Departamento de Letras de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia, invitan a participar del presente concurso en el marco e la celebración de sus 100 años de existencia.
El mismo plantea la elaboración de un trabajo que aborde la vida de inmigrantes italianos que llegaron a nuestras tierras y que rescate las historias de vida de estas personas que dejaron su país natal y decidieron quedarse en la Patagonia Argentina.
Participantes y categorías
Se han establecido dos categorías: jóvenes hasta 20 años y Adultos.
La extensión de los trabajos varía en función de la categoría en la que participe. De este modo en la Categoría Adulto deberá tener una extensión mínima de cinco páginas y en la Categoría Jóvenes una extensión mínima de tres páginas.
Asimismo los trabajos podrán incluir un apéndice con material documental.
Presentación
Los trabajos deberán presentarse escritos en procesador de texto a un espacio y medio, Times New Roman 12 y en hoja A4. El autor deberá consignar las fuentes consultadas, ya sean escritas u orales.
Deberán entregarse tres copias en papel y una en soporte digital (CD).
Cada participante deberá firmar su trabajo con un seudónimo y, dentro del sobre en el que remite el trabajo, deberá incluir otro sobre pequeño, cerrado. En el frente del sobre pequeño deberá constar el seudónimo y los datos personales del participante: Apellido y nombre, dirección postal, correo electrónico, teléfono DNI.
Los trabajos se recepcionarán hasta el 30 de septiembre de 2008 en el Departamento de Letras de la mencionada universidad.
El jurado actuará desde el 1 al 31 de octubre y los ganadores serán notificados del 1 al 7 de noviembre del corriente año. La entrega de premios y distinciones será el 14 de noviembre.
De los premios
1° Premio Mayores: 1.000 pesos
2° Premio Mayores: 5 libros de autores regionales
3° Premio Mayores: 5 libros de autores regionales
1° Premio Juveniles: 500 pesos (pesos quinientos)
2° Premio Juveniles: un reproductor de MP3
3° Premio Juveniles: un reproductor de MP3
Menciones Especiales.
Las bases podrán ser consultadas en el Centro Cultural Municipal de Trelew, 9 de Julio 655, de 8.00 a 19.00.

viernes, 22 de agosto de 2008

EL POEMA DE HOY

VEINTE MIRADAS AL CHENQUE

Por Mario Cabezas*

1.

Chenque,

busto de mujer iluminada

tendida en la Patagonia inacabable,

sobre espumas del petróleo mesetario,

y por almohada,

Comodoro Rivadavia.

2.

Chenque,

la conquista pasada de la pólvora inhumana

inflamó tu vientre eterno de congoja planetaria

y al tehuelche le ofreciste un hogar tierno y sagrado

empolvado de arcillas

y de flores pasionarias.

3.

Chenque,

gris tortuga mesetaria de nariz breve, indiscreta,

te adormeces olisqueando a las olas espumantes

de brillantes aleteos de sus lobos barnizados

en la costa sideral

del atlántico impetuoso.

4.

Chenque,

tus crespones arcillosos fueron guías marineros,

tus alturas de alboradas saludaron al viajero,

fueron faros anhelados por el Darwin anhelante,

alumbraron la cultura

de un pasado respetuoso.

5.

Chenque,

reposado cachalote de la era diluviana,

en tu Golfo de San Jorge, por los dioses retenido

te varaste por la noche de los siglos planetarios

en mi tierra patagónica,

en mi campo mesetario.

6.

Chenque,

Arrasaron con fragor tus calafates virginales,

dispersaron sin piedad el nido azul de martinetas.

Ojalá que los torrentes de tu arcilla recelosa

no despierten impregnados de su furia vengadora,

contra el pueblo adormecido

en tus faldas soñadoras.

7.

Chenque,

inocente degollaron tu pescuezo salitroso

y con tajo fragoroso dispersaron tu arenal.

Callejón de suerte ciega, cual camino sin salida;

¿descubriste del tehuelche su sagrado cementerio?,

¿o encontraste alborozado un arcón del Faraón?.

8.

Chenque,

afilado combatiente de ciclones,

alzas sobrio tu mirada rasguñada,

tus desgarros cicatrizan en tu cumbre;

pero eterno cobijante de tu pueblo,

robusteces la defensa contra el viento.

9.

Chenque,

oh cascada de diamantes arcillosos

estallados por el golpe quebradizo

de un verano resecante y despeñado;

se desgranan por balcones

torrentosos.


10.

Chenque,

dinosaurio mesetario derrotado,

derrumbaste en la estepa milenaria

y estrujaste el calafate viñatero

hasta el último vestigio de petróleo.

11.

Chenque,

Eres proa marinera esperando que el diluvio

estremezca tus cuadernas de casillas navegantes.

Cada noche van subiendo pasajeros alertados,

expectantes marineros que a Noé piden audiencia;

más en vano lo despiertan

de su sueño milenario.

12.

Chenque,

abanicas tu verano sofocante

con las alas de miríadas de gaviotas

y refrescas tus faldeos en mi costa

salpicado de balnearios sonrientes

y bañado

por sus aguas

cristalinas.

13.

Chenque,

atesoran tus entrañas de paredes arcillosas

muchas almas errabundas de moluscos primitivos

que caminan sin cesar por pasadizos salitrosos

ascendiendo agazapados las pirámides eternas

de tus ostras celestiales

y sus valvas calcinadas.

14.

Chenque,

como un toro polvoriento de tormenta huracanada

empujando a Comodoro a las olas de su mar;

pataleas polvoroso entre nubes fantasmales

de pezuñas arenosas

y bufidos de animal.

15.

Chenque,

espinazo de algún saurio dormitando por el sur,

arrullado por el viento del desierto sideral

acunado por los sones de su mítico aleteo

de las valvas milenarias

de sus ostras subterráneas.

16.

Chenque,

Cuando herirte intentaron en tu rostro soberano,

levantaste tus faldeos descubriendo precipicios.

Tus terrones derrumbados y tus ríos de areniscas,

detuvieron por tu frente

los puñales herrumbrosos.

17.

Chenque,

cuando asaltan tus faldeos proletarios

se encaraman mil trincheras de hojalata,

y entre truenos de maderas embreadas

vas cruzando eternamente

tu guerrilla polvorienta.

18.

Chenque,

tus estratos arcillosos de cadencia selenita,

ondulando con el viento de la vasta Patagonia;

van meciendo suavemente tu febril laja terciaria

bajo el son de los galopes

de mi vieja tierra indiana.

19.

Chenque,

fiel reducto de brillantes alboradas,

fiel refugio del crepúsculo aborigen,

hospedaje de los ángeles celestes;

cobijaste con acierto señalado

a las tribus galopantes de la pampa.

20.

Chenque,

oh padrino del nocturno sin estrellas,

escondrijo de la luna del tehuelche,

el lucero escarchado te ilumina

y tu viento desvelado te acaricia,

y arrullando tu soberbia faz sureña,

tu profunda alma de greda

se adormece...

*Escritor y poeta chubutense

domingo, 17 de agosto de 2008

LA NOTA DE HOY



La relación entre la escritura y las imágenes. A propósito de Tulum.

Por Olga Starzak*

Días atrás conocí Tulum (México). Frente a ese escenario tan paradisíaco como emblemático vinieron a mi mente innumerables palabras para representarlo. Y poco después, en el cuaderno de apuntes que siempre me acompaña, surgió una prosa que pretendió, guiada por la memoria, describir las imágenes que me habían cautivado. No voy a compartirlas con ustedes porque, sencillamente, no logran reflejar ni un ápice de aquello que vi. Recordé entonces las tan mentadas écfrasis (representaciones verbales de representaciones visuales). Ese acto de “pintar con palabras” al que solía referirse Bécquer.

Hay, por cierto, innumerables producciones en ese sentido. Desde épocas remotas el hombre ha tratado y logrado traducir en signos o en palabras los que sus ojos no podían expresar, mucho menos transmitir.

Pero el tema que quiero repensar hoy a través de estas páginas es el de la relación entre la literatura y la imagen artística. Ambas -cada una con sus propias características- como representaciones subjetivas.

Ya en el siglo XIX Charles Baudelaire y John Ruskin, escritores de excelencia y críticos de arte, deliberaban sobre la estrecha correspondencia entre estas manifestaciones artísticas. Oscar Wilde sostenía, refiriéndose a la temática, fuertes conceptos al afirmar que el conocimiento de los principios de la literatura, a la que llamaba “el arte más noble”, significaba entender los principios de todas las artes. No comparto su opinión, claro.

Contemporáneos como la argentina Olga Orozco en su narrativa sobre Los botines de lazos de Vincent van Gogh o el peruano Mario Vargas Llosa con su poema Estatua viva ilustrado por el litógrafo Fernando de Szyszlo, nos dan muestra de cómo de una u otra manera las palabras y las formas pueden amalgamarse en pos del arte, el bien más preciado de la humanidad.

Sin embargo me pregunto si pueden las palabras, por exquisitas que sean, por mejor enunciadas que se propongan, por más emociones que transmitan... expresar lo que el pintor quiso ilustrar, el fotógrafo pretendió captar, el escultor moldeó. La respuesta, claro está, no tarda en llegar. O en sentido contrario: ¿cómo haría el artista plástico para traducir a través de los elementos con los que cuenta, lo que sintió Don Quijote cuando se enfrentó a los molinos de viento?

Cada una de las obras de arte, en sus diferentes manifestaciones, es única. Como es única cada descripción, relato, prosa o poema. Tan única y diferente como quien la ideó. Cada una se sostiene por sí misma, guarda un determinado sentido de la estética, sensibilidad, emociones... La una no necesita más que la palabra escrita, la otra se vale de variados elementos físicos. Pero, ¿se relacionan...? ¡Claro que sí! Cuando una es motivo de la creación de la otra se relacionan como el hijo a la madre que le dio vida; como lo hacen los hermanos cautivos por la fuerza de la sangre, los amigos atraídos por circunstancias similares... Complementándose y enriqueciéndose; paralelamente, reservando cada una su propia identidad; una identidad formada en base a las múltiples facetas de la que es objeto su creador.

A menudo me preguntan, como mujer que gusta hacer literatura, en qué me inspiro al escribir mis cuentos, mis producciones... Siempre, o casi siempre es en una imagen. Provenga esta de una foto, de un cuadro, o de la vida real. No hay más fiel numen que las figuras que pueblan las retinas de quien escribe, agobiando o enterneciendo, sesgando o impulsando, conmoviendo o paralizando. Creo que cuando esa misma representación se vuelve palabras, hay otra nueva imagen en el escritor.

Así todo, cuando leo el poema del mexicano José Emilio Pacheco, que transcribo a continuación, no dejo de rememorar todos y cada uno de esos escenarios que conforman Tulum.



“Si este silencio hablara
sus palabras se harían de piedra
Si esta piedra tuviera movimiento
sería mar
Si estas olas no fueran prisioneras
serían piedras
en el observatorio
Serían hojas
convertidas en llamas circulares
De algún sol en tinieblas
baja la luz que enciende
a este fragmento de un planeta muerto
Aquí todo lo vivo es extranjero
y toda reverencia profanación
y sacrilegio todo comentario
Porque el aire es sagrado como la muerte
como el dios
que los muertos veneran en esta ausencia
Y la hierba se prende y prevalece
sobre la piedra estéril comida por el sol
--centro del tiempo padre de los tiempos
fuego en el que ofrendamos nuestro tiempo
Tulum está de cara al sol
Es el sol
en otro ordenamiento planetario
Es núcleo
de otro universo que fundó la piedra
Y circula su sombra por el mar
La sombra que va y vuelve
hasta mudarse en piedra”.



*Escritora chubutense.





jueves, 14 de agosto de 2008

LA NOTA DE HOY


TRAGICA NOVELA PATAGONICA

Por Jorge E. Vives*

Héctor Rodolfo Peña es quizás uno de los escritores más versátiles que ha dado la literatura patagónica. Incursionó tanto en la poesía como en el cuento corto y la novela. Su amplia temática abarca la narración costumbrista, el cuento de ciencia ficción, algunos relatos casi policiales, el género histórico, el intimista e incluso el de “aventuras”. Y siempre con la misma excelente calidad literaria, lo que llevó a Bernardo Ezequiel Koremblit a decir que el autor tiene un “señalado lugar en la literatura americana” (ésta, como las siguientes citas de Koremblit, Bosco y Gudiño Kieffer, está tomada de las obras de Peña publicadas por Editorial Galerna).



Según nos informa en su página web la Biblioteca Pública Provincial “Juan Hilarión Lenzi”, cuya sala principal de lectura lleva desde el año 2002 su nombre, nació en Río Gallegos en 1938 y falleció en El Calafate en el 2003. Descendía de familias pioneras de Santa Cruz, lo que lo entroncaba profundamente con este sur al que pintó vividamente; reflejando con nitidez y lirismo sus personajes y sus paisajes. Periodista y hombre de letras, siempre interesado por la cultura, se desempeñó como Subsecretario de esa cartera en el gobierno de su provincia natal. Su afición a la aviación quedó reflejada en su cuento “Vuelo”, incluido en el volumen “Carta del Pueblo”.



Su obra, como se dijo al inicio de estas líneas, es abundante. Incluye los poemarios “Poemas bajo cero” (1974), “Fuego del sur” (1977) y “La flecha cautiva” (1981); los volúmenes de cuentos “El último invierno” (1972), “Hombres del viento” (1981) y “Carta del pueblo” (1984); y las novelas “El ventisquero y la furia” (1984), “Los pájaros del lago” (por la que obtuvo el segundo premio de la Fundación Fortabat en 1985), “Pueblo pionero” (1987), “Misterio en Bahía Paraíso” (1990), “Onos, El Patagón” (1992), “Astillas de luz y frío” y “El basural del frío” (ambas del 2001. Ese mismo año escribió su última obra, “Imágenes y desaforismos”).



Pero si bien toda su creación lo revela como un acabado escritor, en ella se destaca “Trágica gaviota patagónica”; novela merced a la cual obtuvo el primer premio del certamen de la Editorial Troquel 1981/82. Publicada por primera vez en 1983 por Galerna, tuvo varias reediciones que muestran claramente su aceptación entre los lectores. María Angélica Bosco, jurado del concurso que le otorgó el premio, la llama “excelente novela” en la que “la Patagonia es la protagonista”. Eduardo Gudiño Kieffer dice de ella que es “un testimonio terrible” a través del cual “la Patagonia duele”. Koremblit opina que se trata de “un testimonio de verdadera trascendencia para la literatura nacional”. Para el lector regional la novela tiene otra connotación más: ella es, en sí misma, la Patagonia.



Si bien transcurre en el ambiente rural de Santa Cruz, muestra características comunes a toda la realidad patagónica, desde el río Colorado hasta el mar fueguino. En su soledad memoriosa, Fermín Leuterio, basándose en recuerdos fragmentarios, reconstruye historia y costumbres; recrea escenarios naturales y culturales; pero también incursiona en la psicología de los seres humanos que habitan la región. La generosidad, la codicia, el amor, los celos, el deseo de saber, la apatía intelectual y el ansia de libertad, son algunos de los sentimientos que revividos por el viejo Cachimba en su aislado puesto de la meseta sureña muestran su carácter de universalidad.



¿Es “Trágica gaviota patagónica” la novela por antonomasia de la literatura regional? Tal vez en el momento de elaborar un canon surjan otros autores y otros títulos que disputen esa posición. Pero esta trágica novela patagónica ya se ganó, sin dudas, un lugar de privilegio en la bibliografía del sur.





*Escritor chubutense.