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miércoles, 12 de mayo de 2010

PROGRAMA DE ACTIVIDADES EN GAIMAN

26º FERIA PROVINCIAL DEL LIBRO DEL CHUBUT

6º FERIA PATAGÓNICA DEL LIBRO

Extensión Cultural

Lema: GAIMAN “Su Cultura en el Bicentenario Argentino”

13 al 16 de mayo de 2010

Gimnasio Municipal de Gaiman


Declarado de Interés Cultural y Auspiciado por la

Secretaria de Cultura y el Ministerio de Educación de la Provincia del Chubut


*ACTIVIDADES GENERALES:

Contaremos con la presencia de:

* Grupo del Taller Literario de Jóvenes de la Colegio Nº 716 “Casimiro Szlápelis” de Alto Río Senguer (Chubut)

* Grupo Escuela 777 de Paso de Indios (Chubut)

* Delegación premiados Gonzalo Delfino de la ciudad. De Villalonga (Bs.As.) a cargo María Zúñiga.

* Actividades artísticos culturales organizados por la Dirección de Cultura de Gaiman.

* Actividades Culturales para escuelas de la zona rural y urbana, Ejido Florentino Ameghino, Dolavon, Gaiman, Trelew, Rawson, Puerto Madryn.

* Lectura de Cuentos para niños UN MUNDO DISTINTO de Edith Canseco – Escuela 61 EGB (Bryn Gwyn) y Escuela 130 EGB (La Angostura).-
* Taller de Braille – Escuela 61 (Bryn Gwyn) y Escuela 64 (Loma Blanca) a cargo de Martín Fernando Casal.
* Animación sobre el libro “La Tierra Habla” (para niños, escolares etc.) miradas y reflexiones desde la ecología social, a cargo de Horacio Luis de Ferrari. (fundación f.a.r.o.) Escuela 61 EGB (Bryn Gwyn) y Escuela 64 (Loma Grande).
* Escuela de Música de Gaiman - Curso “Música y vida cotidiana en la Edad Media”a cargo del profesor Pablo Cáceres Silva



* CURSOS Y TALLERES:

* Curso sobre literatura para adolescentes “El rol de literatura Juvenil (LJ) en la escuela secundaria” a cargo de la profesora María Cristina Alonso. Día sábado y domingo, Salón Cultural de la Municipalidad de Gaiman.
* Taller sobre “Poesía Patagónica Contemporánea” a cargo de Claudia Elisabet Sastre. Día sábado, sala Virgilio González.
* Curso s/ ”Música y vida cotidiana en la Edad Media” a cargo de Pablo Cáceres Silva. Día sábado en la Escuela de Música de Gaiman.
* Talleres y Mundo Relieve “Interactuando con el BRAILLE” a cargo de Martín Fernando Casal y otros. Días viernes, sábado y domingo en el stand nro 25, planta alta.
* Taller Ambiente y Sociedad desde la Ecología Social a cargo de Fundación FARO, Sr. Horacio Luis de Ferrari. Día domingo, sala Virgilio González



* EXPOSICIÓN de ARTES VISUALES:

Sala Irma Hughes:


Salón Central:


“Por la memoria de Malvinas 1982”



* ESTARÁN PRESENTES:

Equipo: PÖGLER (luz y sonido)

* los siguientes Stands:

De editoriales y librerías: Ediciones Fernando, de Bahía Blanca, Al Sur del Universo deGaiman, Bonsai Libros, Acercándonos Libros, Patagonia Sur Libros, Serendipidad, Revista Braille “Mundo Relieve” de ciudad autónoma de Bs.As., Librería Morón, Tela de Rayón, Mandala Libros, Agencia sur, Ediciones Antártica (suc.Tw.) Librería Cristiana San David de la ciudad de Trelew, Leo Libros, Mulei Libros, de Trevelin, Diario “El Corredor” de Comodoro Rivadavia.

De las Instituciones: Dirección Municipal de Cultura de Gaiman, Museo Histórico y Regional de Gaiman, Secretaría de Cultura del al Provincia del Chubut. CONABIP.

Centro de Capacitación y Recuperación “El Retorno” de Trevelin

De las Escuelas y Colegios: Escuela nº 100 de Gaiman, Colegio nº 716 “Casimiro Szlápelis” de Río Senguer, Escuela nro 794 de Gaiman, los Colegios “Aliwen” de Gaiman Escuela de adultos nro 609 de Dolavon,

De los Organismos: Asociación Protectora Animales de Gaiman, Testigos de Jehová.

Bibliotecas: Hospitalaria “Doña Seña”, Gaiman Nuevo.

Varios:

Artículos regionales y venta de libros de Milagros Alonso,

Provincias Patagónicas:

Neuquén: G. Liliana Barbosa,Gladis Beatriz, Patricia Werchosky, Horacio Luís de Ferrari, Santa Cruz: Claudia Elisabet Sastre, Sergio Nahuelquir Tierra del Fuego: Pablo Cáceres Silva.

De Chubut:

Gaiman: Dora E. Lendzian María Cristina Berruezo, David Campos Pacheco, Milagros Alonso, Raúl Mac Burney, Playa Unión: Rawson: Gabriela Capdeboscq, Eduardo Vidal, Lucía Vargas, Rodrigo Gómez, Trelew: Griselda Jones, Marina Arias, Isidro Justo Fernández, Carlos Dante Ferrari, Olga Starzak, María Elena Sendín, Nora Trifaró, Edith Boca, Esteban Vernieri, Daniel Urie, Julieta Felgueras, Sebastián Faliva, Luisina Reitano, Cecilia Glanzmann, Juan Carlos Recheni, Rivadavia: Blas Tadeo Cáceres, Ernesto Maggiore, Federico M. Mehrbald, Ángel Uranga, Daniela Cervetto, El Hoyo: Damián Bruno Berón. Golondrinas. Trevelin:,. Puerto Madryn:Carlos Pérez, Bruno Di Benedetto, Fernando López, Río Senguer Silvia Villanueva

Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Juan Sasturain, Federico Jeanmaire, César Guerreiro Murta, Mónica Weiss, Eduardo Vázquez, Marta E. de París, Diana Sánchez, Graciela Bucci, María Paula Mones Ruíz, Edith Canseco, Marta C. Salvador De Buenos Aires: Darcy Tortonese, Eduardo José Borawski Chanes, Susana Nelly Lemos, Paulina Juszki, Carina Dumraf, La Plata: Ana María Haramboure, Carlos Aprea, Celia Finochiero, Máximo Panizza, Villalonga – Patagones (Pcia. de Bs. As): María Zúñiga. Santa Fé; Carlos O. Antognazzi, Mendoza: Gonzalo Villalba, Leonel boin, Misiones: Nilda Boni

Provincias representadas:

Chubut, Río Negro, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén, Mendoza, Santa Fe, Ciudad autónoma de Bs. As., Provincia de Buenos aires

Uruguay:

Marta Avellaneda

PROGRAMA

JUEVES 13 (En el predio Ferial)


19:00 Hs.
ACTO INAUGURAL

* Recepción de Autoridades, Escritores, Bibliotecarios, Delegaciones de Bibliotecas Populares y Públicas, Delegaciones Municipales de Cultura, de Museos, Artistas Plásticos, Fotógrafos y demás invitados
* Entrada de las Banderas de Ceremonia.
* Himno Nacional Argentino.
* Palabras de Inauguración Oficial de la 26º Feria Provincial del Libro en Chubut y 6º Feria Patagónica del Libro, a cargo de:
* La Sra. Presidente de la Comisión Organizadora de la Feria, Lic. Stella Maris Dodd.
* El Sr Intendente de Gaiman, Prof. Gabriel Restucha
* El Sr. Secretario de Cultura del Chubut, Lic. Jorge Fiori.
* El Sr. Gobernador de la Provincia del Chubut, Dn. Mario Das Neves
* Espectáculo Banda Musical Infanto-Juvenil – Policial/Municipal
* Entrega de subsidios a las Bibliotecas Populares del Chubut.
* Cóctel de Bienvenida.

EXTENSIÓN CULTURAL:

Meses: Marzo, Abril, Mayo, Junio y Agosto 2010

Proyecto Regional Medio ambiente del VIRCH y FA (Valle Inferir del Río Chubut y la localidad del dique Florentino Ameghino. Cabecera: Biblioteca Popular Ricardo jones Berwyn de la ciudad de Gaiman.

Coordinadores: Escuelas rurales y bibliotecas populares del VIRCH

JUEVES 13 de mayo (Fuera del predio Ferial) EXTENSIÓN CULTURAL

10:00 a 10:30 hs.-Escuela 61 (Bryn Gwyn) – Lectura de Cuentos para niños a c/ de la escritora Edith Canseco

10:00 a 12:00 hs.- - Escuela 64 (loma grande)-Taller de braille para la educación formal a cargo de Martín Fernando Casal

10:00 a 12:00 hs.-Escuela 130 (la Angostura) – Taller de Ecología Social a cargo de Horacio Luis de Ferrari (Fundación FARO)

Coordinadores (2) Dirección de Cultural Municipal de Gaiman- (1) Biblioteca Popular Ricardo Berwyn de Gaiman.

VIERNES 14 de mayo (Fuera del predio Ferial)

EXTENSIÓN CULTURAL

10:00 a 12:00 hs.-Escuela 61 (Bryn Gwyn) Taller de Braille para la educación formal a cargo de Martín Fernando Casal.

10:00 a 12:00 hs.- Escuela 64 (loma grande) – Taller s/Ecología Social a cargo de Horacio Luís Di Ferrari (Fundación FARO)

10 a 11 hs.- Escuela 130 (la Angostura)- Cuentos para niños a c/ de la escritora Edith Canseco. Coordinadores (2) Dirección de Cultural Municipal de Gaiman - (1) Biblioteca Popular Ricardo Berwyn de Gaiman

SÁBADO 15 de mayo (Fuera del predio Ferial)

EXTENSIÓN CULTURAL

10:00 a 12:00 hs – Escuela de Música de Gaiman – Curso Música y vida cotidiana en la Edad Media a cargo de Pablo Cáceres Silva,

coordinadores: Dirección Municipal de Cultural Gaiman.

09:00 a 13hs. De 15:00 a 19:00 hs.-Curso de Literatura para adolescentes “El rol de literatura Juvenil (LJ) en la educación secundaria a cargo de la profesora María Cristina Alonso. Salón de Cultura Municipal de la ciudad de Gaiman

Coordinadores: Mónica Di Nápoli y Noelia Fernández.

DOMINGO 16 de mayo (Fuera del predio Ferial)

EXTENSIÓN CULTURAL

09:00 a 13hs.-Curso de Literatura para adolescentes “El rol de literatura juvenil (LJ) en la educación secundaria a cargo de la profesora María Cristina Alonso

Salón de Cultura Municipal de la ciudad de Gaiman

Coordinadores: Noelia Fernández.

GIMNASIO MUNICIPAL - – Predio Ferial


VIERNES 14 de mayo

Centro Recreativo Arturo Roberts: Carmen Larraburu

Coordinador Sala: Irma Hughes: Juana Agüero

Coordinador Sala: Virgilio González: Virginia Hughes

Coordinador Salón Central: Dalila Giampalmo y Charly Alonso

Coordinador Actividades Infantiles y Juveniles: Trinidad Águila y Aída Evans

Coordinadores de invitados especiales: Aída Evans y Stella Maris Dodd

Coordinador General de las distintas Áreas: Lidia Crespo y Livia Thomas.



14.00hs.-Apertura del predio ferial

14.15hs.-Espectáculo musical infantil “La magia de las palabras”, a cargo de Gaby Capdeboscq (Salón Central)

15:00hs.-Charla abierta con los niños a cargo de la ilustradora y escritora Mónica Weiss (Salón Central)

16:00hs.-Presentación del Libro “Versos con luciérnagas” –poesía para niños - de la escritora y poeta Griselda Jones de Redondo (Salón Central)

17:00hs.-Espectáculo Musical con los artistas Pablo Cáceres Silva, Ciudadana (tango y folklore) Gaby Capdeboscq y otros (Salón Central)

17:00hs.-Presentación del Libro de poesías:” Vacío Estupor” del escritor Federico Martín Mehrbald y Charla: poesía prematura a cargo del mismo autor. (Sala Irma Jones)

17:30hs.-Disertación:”Mil formas de leer” la aventura narrada por sus protagonistas. Escuela Nº 777 de Paso de indios (Sala Irma Hughes)

18:00hs.-Conferencia “Te animás a leer el quijote” a cargo del escritor e investigador Federico Jeanmaire (Salón Central)

19:00hs.-Programa Radial Interactivo FM 103.5 Dolavon - dirigido por la periodista y locutora María Cristina Berruezo (Salón Central)

19:00hs.-Presentción del Proyecto” Corredor patagónico literario: Lectura de poesías y música a cargo del escritor Carlos Pérez. (Sala Virgilio González)

19:00hs.-Presentación del Libro “Mis recuerdos del Chubut” a cargo del escritor César Guerreiro Murta y disertación sobre “El hombre y sus posibilidades. Alcance sus metas- fórmula del éxito.

19:30hs.-Presentación del Libro “El Yoga de la perfecta salud” a cargo del escritor Isidro Justo Fernández (Sala Virgilio González)

19:30hs.- Presentación del libro “Así fue” (autobiografía) de la escritora Dora Elena Lendzian.(Sala Irma Jones)

20:00 hs.-Espectáculo Musical del conjunto La Chuza. Presentación de su CD “Danzando en el viento” (Salón Central)

22:00hs.-Fogón Literario Musical en la Casita Roberts, predio del Centro Recreativo Artueo Roberts”.

SÁBADO 15 de mayo

Lugar Centro Recreativo Arturo Roberts: Carmen Larraburu

Coordinador Sala: Irma Hughes: Dora Lendzian

Coordinador Sala: Virgilio González: Carlos O. Antognazzi

Coordinador Salón Central: Dalila Giampalmo y Charly Alonso

Coordinador Actividades Infantiles y Juveniles: Trinidad Águila y Aída Evans

Coordinadores de invitados especiales: Aída Evans y Stella Maris Dodd

Coordinador General de las distintas Áreas: Lidia Crespo y Livia Thomas.

15:00 Hs.-Apertura del predio Ferial

15:00 hs.-Taller sobre Poesía Patagónica Contemporánea a cargo de Claudia E. Sastre (sala Virgilio González)

15:00 hs.- Charla ¿Alguien conoció a Alejandra Pizarnik? A cargo de la escritora Darcy Tortonese

15:30 hs.- Presentación del libro “La clave” de la poeta María Paula Mones Ruiz (Sala Irma Hughes)

16:00 hs.-Presentación del Libro “Las colonias alemanas en Patagonia Argentina” y disertación Las colonias alemanas en Patagonia Argentina a cargo del historiador e investigador Ernesto Maggiori (Salón Central)

16:00 hs.-Presentación del Libro “Las fronteras posibles” de la poeta Graciela Bucci (Sala Irma Hughes)

16:30hs.-Disertante Las voces e historias del valle a través del tiempo a cargo de la periodista María Cristina Berruezo (Salón Central)

16:30hs.-Presentación del Libro “Las mujeres y el poder” y charla sobre Mariquita Sánchez y el poder a cargo de la poeta y escritora Marta de Paris (Sala Irma Hughes)

17:00hs.-Disertación Ilustrar significa… (Como se construye el relato visual a través de la lectura)

Diálogo abierto con el público adulto a cargo de la ilustradora y escritora Mónica Weiss (Salón Central)

17:00hs.-Presentación del Libro “Viaje a la Patagonia 1896” de Henry de la Vaulx, traducción del francés, del historiador Fernando Coronato (Sala Virgilio González)

17:00hs.-Presentación del Libro “Las piedras del deseo” de la escritora Diana Sánchez (Sala Irma Hughes)

17:30hs.-Presentación del libro “Mariposas y serpientes” de la escritora Esperanza Bauer Repetto (Sala Irma Hughes)

18:00hs.-Conferencia Argentina, Literatura y Bicentenario a cargo del escritor e investigador Federico Jeanmaire (Salón Central)

18:00hs.-Presentación del Libro “Bendiciones disfrazadas” de la escritora Susana N. Lemos (Sala Irma Hughes)

19:00hs.-Espectáculo Musical con la presencia de los artistas Pablo Cáceres Silva –integrantes de la agrupación de música celta Cantiga Nova-(gaitero, música de Gales, Bretaña, Galicia, Escocia (esp. Irlanda) y de David Campos Pacheco (saxofonista) y otros (Salón Central)

19:00hs.-Presentación del Libro “Diario apócrifo de un riflero” del escritor e historiador Ángel Uranga (Sala Virgilio González)

19:00hs.-Ponencia Literatura y humor a cargo de la escritora Paulina Juzko (Sala Irma Hughes)

19:30hs.-Charla Territorio de los pueblos originarios a cargo de Sergio Nahuelquir (Sala Virgilio González)

19:30hs.Presentación del libro “Visiones en la torre” del escritor Carlos Dante Ferrari (Sala Irma Hughes)

20.00 hs.-Obra de Teatro ENSUEÑOS (Juana Azurduy) a cargo del Grupo Platense Barataria Ana M. Haramboure, Carlos Aprea, Celia Finocchiaro, Máximo Panizza (Salón Central)

21:00hs.-Espectáculo Los Bípedos (Teatro Musical) a cargo de los actores Gonzalo Villalba y Leonel Boin (Salón Central)

22:00hs.-Fogón Literario Musical – Salón central del Centro Recreativo “Arturo Roberts”.

DOMINGO 16 de mayo

Lugar Centro Recreativo Arturo Roberts: Carmen Larraburu

Coordinador Sala: Irma Hughes: Juana Agüero

Coordinador Sala: Virgilio González: Dora Lendzian.

Coordinador Salón Central: Dalila Giampalmo y Charly Alonso

Coordinador Actividades Infantiles y Juveniles: Trinidad Águila y Aída Evans

Coordinadores de invitados especiales: Aída Evans y Stella Maris Dodd

Coordinador General de las distintas Áreas: Lidia Crespo y Livia Thomas.

15:00hs.-Apertura Predio Ferial

15:00hs.-Tertulia con libros y canciones – Canseco, Bucci, Mones Ruíz, Torgonesse, Salvador, Glanzmann, Gloria Urmenia Vilches (Ronda de lecturas). Presentación del Simposio del Instituto Literario Hispanoamericano (Sala Virgilio González)

15:00hs.-Presentación del Libro “ Sin perder un instante” y “Con mi mochila de luz y viento” de la escritora Milagros Alonso (Sala Irma Hughes)

15.30hs.Presentación del Libro “Una oportunidad para Elvis” del escritor Eduardo Vázquez (Sala Irma Hughes)

16:00hs.-Presentación del Libro “Ahab”(poesía 2009) e “Interludio”(cuento2010) del escritor Carlos O. Antognazzi (Sala Irma Hughes)

16:30h.-Ponencia Realidad de los estudiante, nivel medio del VIRCH y Pto. Madryn a cargo prof.Sendín, Trifaró, Boca, Vernieri, Urie, Felgueras, Faliva y Reitano (Unidad Ejecutora) (Salón Central )

16:30hs.-Present. De los libros “Casaquemada” y “Fáunicos” de la poeta y escritora Claudia Elizabet Sastre (Sala Irma Hughes)

17:00hs.-Charla abierta con el público a cargo Juan Sasturain. (Salón Central)

18:00hs.-Ponencia ¿Por qué Malvinas es fundamental en el Bicentenario Argentino? a cargo de Eduardo Vidal, Lucía Vargas, Lic. Rodrigo Gómez y Raúl Mac Burney (Salón Central)

18:00hs.-Charla abierta de La obra poética de Cecilia Glanzmann. Coordina Betina Grosman (Sala Irma Hughes)

19:00hs.Presentación del Libro “La Tierra habla” (niños, adolescentes, adultos) autora Ivonne Lucía Juan Santana. Presenta Horacio Luís de Ferrari –Fundación FARO – ( Sala Virgilio González)

19:00hs.-Escuela de Música de Gaiman. Conjunto Femenino directora Edith Mac Donald (Salón Central)

19:00hs.-Presentación del libro “Crónicas de muertes dudosas” de Bruno Di Benedetto y una ponencia sobre el premio: Casa de las Américas a cargo de Fernando López y Bruno Di Benedetto (Sala Irma Hughes)

19:30hs.-Ponencia La línea del tiempo a cargo de la investigadora Patricia Werchonsky (fundación FARO) (Sala Virgilio González)

19:30hs.-Presentación del Libro “Sentimientos de trinchera” del escritor Juan Carlos Recheni y debate sobre su obra (Sala Irma Hughes)

20.00 hs.- Acto de clausura de la 26ª Feria Provincial del Libro del Chubut y 6ª Feria Patagónica del Libro. Conduce Raúl Quiróz. Homenaje a los galardonados: Entrega de Premios: del Certamen Literario Nacional “Gonzalo Delfino” y II Certamen Argentino Internacional de Autobiografías “Ricardo Berwyn”

Palabras de cierre a cargo de la escritora Olga Starzak


Musical: Dúo Angie y July Llancafil Williams




ORGANIZA ESTA

“26º FERIA PROVINCIAL DEL LIBRO EN CHUBUT” y

“6º FERIA PATAGÓNICA DEL LIBRO”:

Biblioteca Popular “Ricardo Jones Berwyn”

1939~2010

AUSPICIAN:

Gobierno de la Provincia del Chubut

Secretaría de Cultura de la Provincia del Chubut

Banco del Chubut S.A.

Municipalidad de Gaiman

Ministerio de la Producción de Chubut

Centro Recreativo “Arturo Roberts”

Impresiones Oficiales de Chubut

Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares

Suplemento Cultural Tela de Rayón del Diario Jornada

Colaboran:

Comisión Organizadora Muestra Agropecuaria del VIRCH

-.-
Los Premios Literarios “Gonzalo Delfino” y Premios de Autobiografía “Ricardo J. Berwyn”

Policía de la Provincia del Chubut

Rotary Club de Trelew

Asociación San David de Trelew

Periódico “El Regional” de Boris Thomas

Margarita R. de Scandroglio

Emilio Balado

Gwesty Tywi

Diseño gráfico y escenografía: Sergio Owen y Pablo Papolla







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domingo, 9 de mayo de 2010

LA NOTA DE HOY


“LOBODON” JUSTO

Por Jorge Eduardo Lenard VIVES



Liborio Justo fue un escritor longevo, que en sus 101 años de vida (1902 – 2003) escribió gran cantidad de obras. De todas ellas, hubo una cuya temática resulta de interés para este blog. Se trata de un volumen de cuentos llamado “La tierra maldita”, en obvia referencia a la Patagonia. Tuvo un éxito inusitado: su primera edición, de 1932, vendió veinte mil ejemplares en menos de un año. El éxito pudo deberse al interés que despertó en el público su alusión a una región, en ese entonces, aún desconocida y exótica; pero también tuvo que ver, sin dudas, la amenidad y la calidad literaria de los “Relatos bravíos de la Patagonia salvaje”, como rezaba su subtítulo.

No es casual que el escritor se haya interesado por la Patagonia. Preguntado cierta vez por el origen de ese apego, Justo manifestó que tenía raíces en su tradición familiar; ya que una de sus abuelas era maragata. Este es un vínculo que vale la pena pormenorizar. Unas fechas atrás, “Literasur” publicó un artículo sobre el marino Edmundo Elsegood. Su primo era el corsario James Harris, quien además resultó su concuñado; porque desposó a Juana León, hermana de “Mariquita” León, a la sazón mujer de Elsegood. El matrimonio Harris - León tuvo una hija, a quien llamó Ana. Con el tiempo, Ana Harris se casó con Liborio Bernal, un militar de amplia actuación en la Patagonia; quien ocupó, entre otros cargos, el de Comandante del Fuerte de Carmen de Patagones. Siguiendo la tradición familiar, la hija del matrimonio recibió el nombre de Ana. Algunos años más tarde, Agustín P. Justo, quien luego sería Presidente de la Nación, llevó al altar a Ana Bernal; y de esa unión nace nuestro escritor, Liborio Justo; cuyo nombre recuerda al de su abuelo.

En su autobiografía “Prontuario”, Liborio Justo admite que, inicialmente, quiso radicarse en la Patagonia. Sin embargo, al finalizar uno de los cuatro viajes que hizo al sur antes de 1932, desechó esa idea. Lo cual es lógico, porque el escritor tenía alma de viajero; difícilmente hubiera podido afincarse definitivamente en un lugar. Pero esta renuncia a asentarse en el sur no implicó desistir del sentimiento que lo unía a la región; lo que quedó plasmado en los diez cuentos que publicó con el seudónimo de “Lobodón Garra” – otra referencia, fácil de entender, a la región por la cual sentía una visceral atracción.

Los relatos introducen un puñado de temas típicamente patagónicos, que cubren casi todo el espectro de los elementos locales hábiles para incitar la imaginación de un escritor. Las corrientes colonizadoras se ven representadas en varios de las narraciones. En “El palo vivo”, relato que también incluye algunos componentes de la mitología patagónica, aparece “Frederick Stokes, colono galense de Gaiman”. En “El encuentro” se presenta a los inmigrantes boere, en un episodio que recuerda un hecho real, narrado por Liliana Esther Peralta y María Laura Morón en su libro “En la tierra del viento”: la persecución por parte de un grupo de colonos sudafricanos de los asesinos de uno de los suyos. Los pueblos aborígenes también son retratados. “¿Fue el destino?” recuerda a los onas; y “Las pieles plateadas”, a los yaganes. Asimismo, la fauna patagónica, con sus particularidades, es objeto de numerosas menciones. Por ejemplo, en “Las brumas del terror” cita al uarrah, en “La borrasca”, a los renos traídos a las Georgias por los operarios noruegos de las factorías balleneras. De esa manera, sus narraciones cubren una amplia constelación de temas que pintan un cuadro colorido y abarcador de los territorios sureños.

Al contrario de Fray Mocho o Julio Verne, quienes escribieron novelas sobre la Patagonia sin haberla pisado nunca, Liborio Justo escribe sus cuentos en base a las experiencias obtenidas durante sus viajes. No fueron períodos muy largos los que pasó en la zona; sin embargo le bastaron para crear una obra que reúne los aspectos básicos de la mitología, la historia y la morfología patagónica. Indudablemente, jugó aquí su sensibilidad artística, que le permitió captar la esencia del mundo que había conocido; pero también intervino la naturaleza tan particular de la región en la que se inspiró, que impresiona intensamente al observador receptivo.



Nota: hace pocos meses, las hijas de Liborio Justo, Mónica y Ana, donaron al Museo Regional “Emma Nozzi”, de Carmen de Patagones, una importante colección de objetos y documentos pertenecientes a su abuelo, el General Bernal. Este dato fue hecho llegar a Literasur por la Sra Rosa Spampinato.



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martes, 4 de mayo de 2010

EL CUENTO DE HOY


LOS ANTIGUOS

Por Jorge E. Martínez Llenas




Odio profundamente el calor; convierte mis ciento veinte kilos de peso en una informe masa de gelatina sudorosa de un metro con ochenta centímetros de alto, incapacitada para cualquier reacción. Pese a ello resulté elegido, debido a mi condición de único trabajador argentino del Museo de Antropología e Historia de Baja California, como “voluntario” para desempeñar una misión especial en Los Antiguos, una pequeña población cordillerana a orillas del Lago Buenos Aires, en la sureña provincia de Santa Cruz, Patagonia argentina, y para mi desgracia en pleno verano austral.
Toda mi vida transcurrió en Buenos Aires. Jamás en mis treinta años había pisado la Patagonia ni se me había pasado tal idea por la cabeza, pero aún así mis jefes me consideraron idóneo para el proyecto. Y ahí estaba yo: a bordo de una camioneta cuatro por cuatro alquilada en Comodoro Rivadavia, y atravesando la árida meseta con rumbo a Perito Moreno, en compañía de un buen rock que sonaba en el reproductor de CD, aliviándome en algo el tedioso trayecto.
Ocasionalmente me cruzaba con un camión, un autobús o un automóvil que me hacían señas con los faros y a las que yo, como es de buena costumbre en estos solitarios caminos, respondía igualmente guiñando con los míos. El sol, bien alto en el cielo, era impiadoso, y la claridad, enceguecedora. La infinita recta de asfalto que se abría por delante parecía un charco tembloroso. Sin embargo, y para mi fortuna, contaba con unos buenos anteojos oscuros y con el aire acondicionado de la camioneta, que me resguardaban como madres protectoras.
A mi alrededor todo era desolación: ni una nube en el cielo y nada por ninguna parte, sólo alambradas, vegetación achaparrada y alguno que otro pájaro demente volando hacia ningún lado. Me detuve para estirar un poco las piernas. Al abrir la puerta del auto me golpeó brutalmente una ola de calor que me empujó otra vez hacia adentro, como si hubiera rebotado contra un colchón ardiente. En uno o dos minutos, lo que demoré en orinar detrás de la camioneta, ya estaba sudando a chorros. Casi al borde de la deshidratación trepé al auto, encendí el aire acondicionado, puse el CD nuevamente y reanudé la marcha.
Sobrepasé Las Heras y al poco tiempo comencé a divisar en la lejanía, como si fueran los azules lomos de antiguos dinosaurios dormidos, las primeras estribaciones de la cordillera de los Andes. Continué hasta Perito Moreno, donde me detuve a reponer fuerzas con unas crujientes costillas asadas de un tierno cordero patagónico. Tomando un café luego de la comida, aproveché para repasar mi itinerario y hacer unas anotaciones. Debía encontrar alguien que pudiera ayudarme a averiguar algo, cualquier cosa, sobre el posible origen de un esqueleto hallado en el interior de una frágil formación rocosa en la costa de Baja California, cuyo ADN se correspondía con el de la desaparecida etnia Tehuelche o Aonikenk y que tenía una antigüedad de aproximadamente seiscientos años, según los estudios realizados. Suponíamos que la corriente del Niño podría haber ayudado a la migración siguiendo la costa occidental de América y sabíamos que el Lago Buenos Aires (llamado General Carreras en el lado chileno) desaguaba en el Océano Pacífico a través del río Baker, pero también teníamos claro que los indios tehuelches no eran navegantes, sino exclusivamente nómades terrestres.
Los Antiguos, mi lugar de destino, había sido seleccionado por estar situado a las orillas del gran Lago Buenos Aires, por ser uno de los centros en los que acampaban las antiguas tribus nómades tehuelches durante sus desplazamientos anuales, de lo que daba testimonio la famosa Cueva de las Manos, una oquedad en la roca tapizada por imágenes milenarias de manos pintadas en negativo, y además por el hecho de que los ancianos indios, “los antiguos”, lo elegían para descansar al final de sus vidas.
Terminé mi café, reanudé la marcha por la Ruta Provincial 43 y llegué a Los Antiguos tarde, pero aún de día. Me alojé en el Hotel Argentino, en la calle principal del pueblo, en una habitación en la que ni bien llegar desparramé desordenadamente mis cosas, me di una ducha tibia y donde, ya más relajado, me abandoné luego a la inconciencia de un sueño que no pensaba interrumpir con ningún despertador.
A la mañana siguiente, antes de comenzar mis investigaciones, que no sabía cuánto tiempo me ocuparían, salí a conocer el pueblo. Caminé por la avenida central y me dirigí hacia el mirador. Desde arriba podía ver las acequias y canales flanqueados por altos álamos que, en filas cerradas, formaban un ejército que protegía los cultivos del incesante y fuerte viento patagónico. El rojo y amarillo de los tulipanes ayudaba a colorear el paisaje de plantaciones de cerezas, frutillas y frambuesas, y contrastaba con el azul profundo del lago, visible a la distancia y poblado de patos y cisnes de cuello negro.
Bajé del mirador, volví al pueblo, y busqué la Municipalidad, más específicamente su Departamento de Cultura. Me recibió un hombre ya mayor, un tal Garrido, que me escuchó con mucha atención, supongo que asombrado ante lo infrecuente de mi solicitud, a la que no supo en principio cómo responder. No obstante se comprometió a hacer algunas gestiones ante conocidos y me aseguró que me llamaría al hotel para comunicarme su resultado.
Pasé el resto del día caminando, leyendo y mirando un rato la televisión hasta que, aburrido, cené. Vista la falta de noticias de parte de Garrido pensé que quizás fuera más prudente acercarme hasta Río Gallegos, la capital de la provincia, para hurgar un poco por allí, pero estando ya casi por irme a la cama, sonó el teléfono. Era él, el mismísimo Garrido, invitándome a pasar al día siguiente por el municipio para darme un dato que podría ser de mi interés. Como un náufrago que se aferra a cualquier cosa flotante, inmediatamente le respondí que sí, que por supuesto y que muchas gracias por tomarse tantas molestias.
A primera hora del día siguiente y después de un veloz desayuno, me presenté en el despacho de Garrido. Con mucha calma me invitó a sentarme, confirmó mis sospechas con respecto a la ausencia de documentación referente al tema de mi investigación, pero luego me devolvió la esperanza al entregarme la dirección de un anciano indio mapuche, uno de los pocos supervivientes de la tribu, conocedor de las ancestrales tradiciones orales y leyendas de su etnia, que también tenía recuerdos de los extinguidos tehuelches debido a un antiguo parentesco entre familias de ambos grupos. El anciano se llamaba Gabriel Manquilén y vivía a unos veinte kilómetros campo adentro, en una cabaña a la que se llegaba por un camino rural en muy mal estado pero accesible para mi camioneta con doble tracción. Agradecí efusivamente a Garrido y decidí partir inmediatamente, pero teniendo antes la precaución de pasar por un mercado para comprar algunos comestibles con que obsequiar al viejo indio y ganarme su adhesión.
La apreciación de Garrido con respecto al estado del camino había sido optimista: su estado no era malo, sino pésimo; pero entre golpes, atascos, barquinazos, pitos y flautas, finalmente conseguí llegar, maltrecho pero vivo. Me recibieron agitando sus colas tres perros flacos que, debido al calor, ni ganas tenían de ladrar, por lo que rápidamente volvieron a echarse, fielmente acompañados por sus inseparables pulgas, bajo la sombra de un cohiue, el único árbol del lugar. Se abrió la puerta de la cabaña y apareció una aborigen de mediana edad, que luego presentarse como la hija del hombre a quien yo buscaba, y de enterarse del motivo de mi visita y de parte de quién venía, me dejó esperando afuera y entró a comunicárselo al anciano.




Cuando retornó, lo hizo en compañía del viejo y trayendo dos sillas, que acomodó bajo la sombra del árbol, espantando a los malhumorados perros, que se alejaron gruñendo. Agradecí a ambos por recibirme y les entregué mis obsequios: salamines, queso, leche en polvo y dos botellas de vino, que aceptaron efusivamente.
El anciano era delgado y bajo, sus manos temblaban ligeramente y una tos seca, superficial y persistente, lo acompañaba como una especie de tic. Tenía el pelo y la barba ralos y blancos como la nieve y la piel de su cara, oscura y coriácea, mostraba infinidad de profundas arrugas que parecían hechas con un bisturí y que se ramificaban en una multitud de pequeñas subdivisiones, como nervaduras de una hoja de vid.
Con una voz tenue y aguda me pidió que le precisara un poco mejor el motivo de mi búsqueda por esos parajes tan lejanos. Le conté sobre el hallazgo del esqueleto, su ubicación y su antigüedad, y el desconcierto de encontrar un tehuelche tan lejos de su hábitat. Se quedó pensativo por un espacio de tiempo impreciso y luego, lenta y pausadamente, comenzó a relatar una vieja leyenda Tsoneka, nombre verdadero de los llamados Tehuelches o Aonikenk que transcribí lo más fielmente que pude:
“Mi padre y mi abuelo eran mapuches. Mi abuelo conoció al padre del gran cacique tehuelche Manuel Quilchamal, que descendía de familia de caciques por parte de su padre y de otro gran líder, Orkeke, por parte de su madre. Hoy ya no quedan guerreros tehuelches, sólo nosotros, unos pobres mapuches acorralados en reservas cada vez más pequeñas.
En tiempos de los abuelos de los abuelos de los abuelos de Quilchamal, antes de que hubieran caballos en éstas tierras, cuando los tehuelches viajaban y cazaban de a pie, recorriendo las montañas de arriba hacia abajo todos los años, hubo un gran cacique de nombre Ankelen, protegido por Elal, el héroe de los Tsonekas, quien lo había ayudado a vencer a un feroz puma que lo había atacado a traición. Como resultado de esa lucha Ankelen había sufrido una caída en la que se fracturó una pierna, quedando con una ligera cojera, pero con un inmenso prestigio. Envidiosos, los tres espíritus malignos, Maip, el del frío, Kelenken, el ave de rapiña de rostro humano que bebe las lágrimas de la madres y embruja a los recién nacidos, y Axshem, el que trae el dolor y el agotamiento, y que vive en el fondo de un manantial maloliente, odiaban a Elal y a su cacique amigo, y para vengarse hicieron surgir desde lo más profundo del lago Ingewtaik Gegogu-numunee, el que ahora conocemos como Buenos Aires, un monstruoso ser con forma distinta a todos los conocidos, al que algunos de la tribu decían haber visto en el lejano centro del lago y que devoraba a todo el que nadaba o se acercaba a las orillas, por lo que los animales se mantenían alejados y muchos morían por falta de agua y comida.
El hechizo logró que ese año fuera especialmente malo y los guanacos escasearan, haciendo que la tribu pasara hambre y los niños murieran al faltarles la leche de sus madres, que tenían los pechos secos. La tribu había intentado acallar a Axshem arrojando piedras, boleadoras y flechas al manantial apenas éste comenzó a burbujear, pero sin resultado; el mal continuó y se agravó. Una noche de viento Elal habló en sueños al cacique Ankelen, diciéndole que sólo con un sacrificio podría salvar a su pueblo, y que por lo tanto él debía matar al ser que habitaba en el lago, para permitir a todas las criaturas acercarse a beber, crecer y reproducirse en sus orillas.
El cacique despertó con la firme decisión de aniquilar al monstruo y salvar a todos los seres de la tierra del maleficio de los espíritus dañinos. Aseguró a su gente que los tiempos por venir serían mejores, y los conminó a que si no regresaba no lo lloraran, sino que siguieran su camino como hasta ahora lo habían hecho. Luego se hizo acompañar hasta la orilla del lago por el viejo chamán de la tribu; allí se desnudó, tomó su lanza y poco a poco se introdujo en sus aguas. Aspiró una profunda bocanada de aire y se sumergió. Apareció más lejos, volvió a respirar y otra vez se hundió bajo la superficie. Repitió el proceso dos veces más, hasta que de pronto se formó un enorme remolino que levantó una montaña de espuma en el agua y luego, nada; el cacique nunca más volvió a aparecer ni se encontraron sus restos.




Pero el gran jefe tuvo razón: las cosas cambiaron. Gradualmente aparecieron patos y pájaros en las orillas del gran lago y de a poco aumentó la cantidad de guanacos, con lo que la tribu volvió a prosperar, guiada por uno de sus hijos que, también bajo la protección de Elal, se convirtió en el nuevo líder. Todos supieron así la verdad: el monstruo había devorado al gran Ankelen, pero él a su vez había sido muerto por el valiente guerrero, que con su sacrificio había salvado a su pueblo.”
Éste fue el relato del indio, tal como lo recuerdo. Permanecí silencioso por un rato, digiriendo los datos que había obtenido. El anciano no dijo nada más. Se sentía agotado por el calor y la conversación, y deseaba entrar a su cabaña para recostarse a descansar. Llamó a su hija, se despidió de mí con un apretón de manos y se marcho apoyado en ella, rengueando lentamente.
Subí a mi camioneta y regresé al pueblo por el mismo infernal camino por el que había venido, pensativo y concentrado sólo en la conducción. Me oprimía el pecho una vaga sensación de inquietud, a la que no conseguía asignar un claro motivo. Entré a mi habitación, me duché y me cambié de ropas. Después de una frugal cena bebí una infusión y me fui a dormir. Tuve un descanso desapacible, con insensatos sueños en los que aparecían el viejo indio, caras fantasmales de espíritus ya olvidados, niños muertos y la ominosa pierna fracturada del cacique.
Me desperté tarde, agotado por las imaginarias batallas que había librado en mi cama durante la noche. Resolví poner fin a la investigación: no encontraría nada más; no habían registros ni testigos, aparte de ese pobre y viejo indio que ya me había contado lo poco que recordaba de sus ancestros.
Difícilmente lograría obtener las pruebas necesarias para certificarlo, pero era muy posible que en el punto de conjunción de esa antigua leyenda con una serie de hechos conocidos en la actualidad estuviera escondida gran parte de la verdad de lo sucedido. El primero de ellos, que el Lago Buenos Aires es muy profundo, tanto que hay algunos sectores no bien medidos; segundo: es conocido que alberga salmónidos enormes y que desagua en el Océano Pacífico por medio del chileno Río Baker; tercero: las corrientes marinas ascienden por la costa occidental de Sudamérica hacia el norte y llegan casi hasta California; cuarto: la leyenda que me había relatado el anciano tehuelche, con la clara referencia a la desaparición de un cacique bajo las aguas del lago en forma misteriosa; y finalmente, en quinto lugar, el hallazgo que originaba todo: un esqueleto en Baja California, que era sin dudas de un tehuelche y que, para más datos, tenía una pierna con una vieja fractura consolidada.
Sin embargo lo más curioso e inquietante, lo único que no encajaba y que me hacía dudar de mi propia cordura y de arriesgarme a dar tanta fe a ésta hipótesis como para transmitirla a mis superiores, era que no hallaba una explicación racional satisfactoria para lo otro, para las horrendas e increíbles marcas que impúdicamente exhibía el esqueleto descubierto: unas desgarradas y astilladas muescas que mostraban los huesos de la pelvis, así como unas curiosas fracturas y aplastamientos de las últimas vértebras lumbares, producidas por algún ser de enorme tamaño, cuya espantosa impronta dental no constaba en ninguno de los más fidedignos y actualizados registros de todos los animales marinos conocidos que hubieran habitado las aguas del planeta en los últimos miles de años.












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viernes, 30 de abril de 2010

EL POEMA DE HOY



HOMBRE DE CAMPO

por Nadine Aleman



Ser el frío viento del valle,
rasgarte el rostro.

Encantarte
siendo el ave patagónica
que desde la altura te custodia.

Ser el pedregal
que mudo te observa pasar.

Ser nieve del Nahuel Pan,
provocarte íntimo invierno.

Como las primeras luces de nuestro pueblo,
encenderme al verte volver.

Envolverte la piel
siendo el tenue ámbar del final del día.

El camino terroso tu
el humilde arroyo sinuoso.

La noche.

El sutil barro.
Por fin.



Nadine Aleman, escritora de Esquel, es autora del libro“17 simples cuentos” y del volumen de poesías “Letal intensidad (poemas y tangos)”. El poema que hoy publicamos pertenece a ésta última obra, que fue presentada el pasado 8 de marzo en la mencionada localidad cordillerana.



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sábado, 24 de abril de 2010

LA NOTA DE HOY



La palabra: esa voz mágica


Por Olga Starzak


De la Palabra, ese conjunto de letras que forman un término con significado, se han realizado innumerables apreciaciones. Del poder de una palabra al ser pronunciada se ha derivado en un centenar de conceptos. He leído –y también ustedes- artículos disímiles cuyo título ha sido El Poder de la Palabra. Bien podría pensarse, de antemano, en un libro de autoayuda, un concepto psicológico, una técnica de Programación Neurolingüística o una evocación religiosa. También en el título de un documental, el de un texto ensayístico, una obra literaria; el resultado de una investigación en materia holística, el nombre de un blog o una simple expresión ciudadana.
Ya en tiempos del antiguo Egipto se concebía con fuerza el poder que generaba la palabra, demostrado este –entre otros tantos ejemplos- en la actitud de aquel sacerdote a la orden de Thot (dios de la sabiduría, la palabra y la escritura en la mitología griega) que mandó a escribir los nombres en las tumbas de sus familiares caídos en batalla, en el convencimiento de que “un hombre es revivido cuando su nombre es pronunciado”. Una forma cabal de que los deseos se consuman por el sólo hecho de ser expresados en voz alta.
La influencia del lenguaje está asociada, muchas veces, a los aspectos terapéuticos. En este sentido la psicología recurre a la palabra hablada como -entre otras muchas estrategias- una forma de alivio y liberación para el paciente; y cree que es la palabra escrita un instrumento de sumo valor para expresar aquello que -por alguna circunstancia- es difícil de manifestar verbalmente.
La palabra tiene, además, una gran capacidad de persuasión esotérica. Tanto puede una persona quedar seducida por una expresión que proviene de alguien a quien considera con determinado poder, como quedar sugestionada frente al vaticinio de la misma. Entonces puede afirmarse que, en este sentido, la palabra tanto puede persuadir como disuadir.
Pero vayamos a temáticas más fácilmente comprendidas u observadas como es la construcción del conocimiento en el niño, en el joven y aún en el adulto: esto no sería posible si no existiera entre educador y educando el nexo de la palabra. Esta se constituye en un instrumento primordial e irremplazable que permitirá poner en funcionamiento las estrategias, técnicas y actividades que harán posible un aprendizaje, se trate este de cualquier índole.
Si nos ocupamos de la palabra y su relación con la naturaleza no hace falta más que pronunciar el nombre de un accidente geográfico, de una especie animal o vegetal, de un clima en particular o un desastre natural… para remitirnos, sin dudas, a la ciudad, región, país o continente a la que la misma alude.
Y así, sería interminable la lista de posibles referencias.
La palabra enaltece o sofoca, cohíbe o adula, exacerba o enerva, produce o destruye, acompaña o abandona, se eleva o se esconde, arremete o desconfía.
Es grito y también silencio.
Creo, entonces, que aún está intacta aquella creencia antigua de los egipcios al considerar que la palabra escrita –para ellos los signos- tiene una fuerza mágica y su poder es indescriptible.
Sea para bien, sea para mal.



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martes, 20 de abril de 2010

EL POEMA DE HOY




Sol


Por Diego Martín Antón (↨)



En la cúspide de las soledades
las paredes absorbían palabras,
mi cuarto era un universo irremediable.
Las confusiones sacudían el cristal de mi ventana.

La música, rasguños que el viento clamaba,
acunaba en mi piel viejas caricias perdidas
y en mi rutina egoísta excluía al mañana.

En la desolación constante y cotidiana,
días grises fueron testigos sinceros
del dolor que apuntalaba mi alma.

Pero un día decidí sonreír y ser feliz,
fue difícil cargar con mis miedos
sin siquiera saber que me esperaba.

Corrí las cortinas de la desolación,
abrí con recelos mi mirada.
Hacia la ventana gris
lleve este corazón.

La luz encendió mi alma. Mis ojos se blandían
ante el halo seguro del sol
y mas allá del reflejo matinal
descubrí otras miradas.

Y supe al fin despertar,
letargos de sueños,
sensaciones maravilladas.

Le di libertad a mi corazón,
descubrí que el sol
siempre sale en la ilusión
de nuevas miradas.




(↨) Poeta de Trelew. Su blog: http://antondiegomartin.blogspot.com/




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miércoles, 14 de abril de 2010

LA NOTA DE HOY

LAS VOCES DEL CHUBUT (Gaiman, 1968 -Foto A. Dimitruk)


FOLKLORE Y LITERATURA

Por Jorge Eduardo Lenard VIVES





En el título de este artículo, el término “folklore” adopta su significado más común. Por tal se entiende aquí a la “música folklórica”. Si dudas, sería interesante relacionar todas las manifestaciones del folklore con la literatura; pero, en pro de la brevedad, la nota sólo versará sobre los puntos de contacto entre el género musical y el arte literario. De más está decir que al tenor del blog se vincularán folklore patagónico y literatura patagónica.

Sin ahondar en purismos, que expertos para explicar mejor el tema los hay, se puede afirmar la existencia de un folklore netamente patagónico, con muy buenos cultores. A pioneros como “Las Voces del Chubut”, representantes de la región en el Cosquín de los años 60´, se agregan los nombres de Abelardo Epuyén, Luis Rosales, Oscar Payaguala, los hermanos Berbel, el “Vasco” Zalaberry, Hugo Jiménez Agüero, un intérprete que tuvo en los últimos años gran relevancia por sus esfuerzos para llevar al público nacional la música de la Patagonia; y muchos otros. El género tiene formas propias, como el kaani, la chorrillera y el loncomeo; pero sus autores también ensayan la música norteña – la zamba, el malambo -, con letras que hablan del sur.


OSCAR PAYAGUALA


La relación entre esta manifestación musical y la literatura es un camino de ida y vuelta: la literatura menta al folklore y el folklore se hace literatura. Por un lado, el género musical es muchas veces citado por los escritores patagónicos; como para respaldar su existencia. Por otro, las letras de las canciones del sur se convierten, frecuentemente, en verdaderos poemas. Un ejemplo de la primer relación se puede encontrar en el cuento “Las torres altas“; donde Donald Borsella reproduce íntegramente la letra de “Cazando Jabalí”, de Abelardo Epuyén:

“Vamos mi perrito blanco / el rastro no hay que perder
debe ser barraco grande / y colmilludo también”

Las aventuras cinegéticas de Curcuncho Canuipán y su épico duelo final con “Barraco Grande”, dan marco para que Borsella fije en el papel las sentidas estrofas de la canción sureña:

“En aquel cohiual tupido / el chancho debe dormir
y si se ha ido más lejos / igual lo hemos de seguir”

Respecto a las letras de las canciones que muestran calidad literaria, varios son los ejemplos. Uno de ellos es el que nos proporciona la abundante obra de Jiménez Agüero. Tiempo atrás, el señor Germán Terrén Estrada publicó un artículo sobre el compositor en el diario “El Regional”, que reprodujo fragmentos de una de sus obras más bellas: “Malambo Blanco”:

“Hay un árbol que llora / lágrimas de cristal
como una imagen viva petrificada / detenida en el tiempo de congelar”

Podemos encontrar esa poesía de acento bien patagónico en todas sus composiciones. Otra de ellas es la canción “Ana de la Colmena”, que recuerda un episodio heroico de la historia austral con emotivas estrofas:

“Ana de “La Colmena” / qué estrella buena te alumbrará.
Por querer dar un hijo / cayó tu luna en el lugar.
Allí descansa entonces tu fe pionera / Ana de “La Colmena” de San Julián”

Este artículo, necesariamente sucinto, sólo refiere un ejemplo de cada una de estas relaciones “de ida y vuelta”. Sin duda existen muchos más escritores que citan el folklore vernáculo y más folkloristas que se hacen escritores. Además de la temática patagónica, estos artistas tienen algo en común: su escasa difusión a nivel nacional. Debido a la lejanía de los centros comerciales del país y pese a su indiscutible calidad, faltos de publicidad en los medios del norte los cantautores y los escritores patagónicos adquieren un renombre local, restringido.











MARCELO BERBEL

¿Llegará el tiempo en que esto se revierta? Difícil es predecirlo. De todas maneras, por más alejados que estén de los círculos comerciales, nadie puede negar que la literatura y el folklore de la Patagonia producen resultados de una elevada calidad. Los seguiremos disfrutando entonces en el sur, bajo estos cielos, estrellados de noche, límpidos de día, rojizos en las transiciones, que inspiran a nuestro creadores. Seguiremos disfrutándolos, mientras en el norte se los ignora. Como diría el ingenio popular, “¡ellos se lo pierden!”


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jueves, 8 de abril de 2010

EL CUENTO DE HOY






UN LENTO RESPIRAR

Por HÉCTOR ROLDÁN



Un lento respirar. Abrir ampliamente los pulmones, lento y profundo. Los pies apoyados en apenas un pedazo de tierra. Al este se extiende un amplio y árido cañadón, al oeste se alza un rocoso cerro como un atalaya al universo en el medio de la meseta. Al sur y al norte los perfiles de los cerros se vuelven azules a la distancia. El viento soberano estremece cada hierba, cada mata. Ágiles ráfagas elevan centenares, miles, casi infinitas partículas de polvo que avanzan cañadón al este. En el medio de uno de esos cósmicos ventarrones veo lo único y lo múltiple. Los granos de tierra, como una tormenta de diminutos kamikazes se estrellan en mi rostro, en mis manos, se hunden como zapadores en mi pelo, arañan como brutales inquisidores la delicada membrana de mis pupilas. Intento ver. Un carancho se abandona al viento, y el viento asume su forma. Las alas abarcan la extensa meseta, y observo pasar la sombra de su altivez por la superficie del mundo.



Cierro los ojos. Abro los brazos. Intento ser el carancho, el viento, o apenas ese grano de tierra desaforado, rodando y volando. Chocando y rebotando rumbo al océano a centenares de kilómetros de aquí. La tela de mi camisa estalla como una vela desgarrada por la tormenta. Sonrío con los ojos cerrados. Un barco varado en el medio de la meseta, esa imagen se construye en mi cabeza mientras la tela gime y gime. Un anciano barco escorado sobre una mata de molle, a un paso de un Ararat sin dios. Después de todo esta extensa superficie fue el fondo del mar. De un mar sin piratas, sin toscas embarcaciones pesqueras de algún ancestral antepasado del hombre. El fondo de un mar muy viejo. Tan viejo como el viento que zumba en mis oídos, que zumba como debe zumbar el universo. La nube de tierra pasa, abro los ojos y la veo alejarse. Una mancha pálida, que como un lente volador tiñe de mayor tristeza los apagados colores de la meseta. El carancho decide esconder sus alas y se derrumba. Como una piedra del cielo se precipita y a escasos metros de la tierra abre sus alas y detiene su caída. Las garras abiertas.
Vuelvo mi rostro hacia el oeste y camino rumbo al cerro Guacho. En una de sus laderas una pequeña gruta sirve de cobijo a un altar. En ella la figura de una virgen está rodeada de algunas ofrendas. Botellas con agua, billetes viejos, monedas, estampitas, y alguna breve carta en la cual la letra es apenas legible. En la tosca caligrafía que expresa un ruego se intuye el amor y la reverencia. Imagino los ojos expresivos colocando bajo una piedra, al lado de la pequeña estatua, su oración. Las rodillas hincadas, la mano dibujando sobre su pecho la cruz. Puedo ver, casi sin esfuerzo, el trazo dibujado en el aire, y el último beso sellando la alianza del hombre con los dioses. Al lado de la carta un ramo de flores de plástico. Los pétalos rojos de una rosa y los pétalos amarillos de un clavel resplandecen con insólita insolencia en el casi monocromático paisaje. Flores de plástico de edad indefinida. Frías ofrendas cuyo único calor fue transmitido por la mano devota. Alzo la vista y pienso: ¿Se puede rezar bajo este cielo que de tan límpido parece despoblado de ángeles y dioses? Trepo por las empinadas laderas del cerro. Dejo atrás la última efigie de la creencia humana. La triste mirada de la virgen, elevada hacia el cielo, parece resignarse a mi ascenso, y ya parado sobre la explanada que remata el cerro, observo. El sol declina hacia el oeste, grandes nubes cambian de colores. Blancas, rosas, rojas, suavemente azules. El cielo es más intenso que la tierra, el cielo vibra de colores hasta enrojecerse con un fuego solar profundo y cambiante que, sanguíneo y gigante, se extiende sobre el horizonte. El viento acompaña con profundos suspiros al crepúsculo.



Sobre la cima del cerro, soy testigo del último día del mundo, contemplando la llegada de la noche. Sentado en el infinito, pues el infinito no solo es lo eternamente extenso sino también el preciso instante de la contemplación, el pequeño lugar sobre el cual me paro, desde el cual miro. Y siento en la piel y en los ojos el final del día. En el más remoto de los lugares y, quizás, en el único lugar que existe. Tomo una piedra para sostener algo sólido en el centro del fuego crepuscular y la arrojo con inocente furia al sol, a las bravías aguas del cielo. Veo como la silueta oscura del guijarro se incinera, y se pierde en la furia. El viento aúlla. Mi piedra cae como caen mis ojos extasiados sobre la ya oscura tierra del cañadón. Y ya perdido en la contemplación me paro en el borde del cerro. Mis cabellos emiten pequeños estallidos a ser agitados por el aire incendiado. Podría llorar de pena, de una tristeza antigua, carnal y trascendente. Podría reír de euforia, de una euforia última que entra por mis ojos y extiende mi organismo hasta el más lejano rincón del universo. Tan pequeño y enorme, tan infinito y mortal me siento que digo, mientras cierro mis ojos: soy el carancho, soy también el cielo y el sol que arde en mi piel, soy el viento, el aliento del mundo.
Extiendo mis brazos y, sonriendo, vuelvo a mirar.
-Ya es tarde. Vamos a casa- dice, entonces, mi padre parado al lado mío mientras acaricia, dulcemente, los incendiados cabellos de mi cabeza.




Héctor Roldán, escritor radicado en la ciudad de Buenos Aires, es autor del libro de cuentos “El Espectro de las Cosas”, publicado por la editorial “Rúcula Libros”; al cual pertenece el presente relato. Apasionado por la Patagonia y amante de su Literatura; en sus relatos la región presenta sus caracteres bien marcados; pero a la vez, se difumina como un telón de fondo frente al cual se mueven los personajes. De su particular estilo, el propio el escritor dice “Tiene algo de cuento y algo de poesía, tal vez no debería encasillarlo”. Parte de su excelente obra puede ser leída en el blog “El espectro de las cosas” (http://elespectrodelascosas.blogspot.com/).


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sábado, 3 de abril de 2010

EL POEMA DE HOY




LA TEJEDORA DE MATRAS

por MARÍA JULIA ALEMÁN DE BRAND




Quiero darte mi canto, tejedora
manantial de paciencia inagotable,
al pie de tu telar, feliz y amable,
en tus manos el tiempo se demora.

Una herencia de siglos atesora
la ciencia primitiva y venerable
de trocar en color, lo transmutable
que en corteza y raíz, te da la flora.

El pardo de la tierra, lo has urdido
en el rústico poncho del tropero…
y en tus matras estalla el reverbero

que has copiado del campo florecido.
(…y el alma de tu raza la has tejido
Penélope del Sur, con todo esmero…)




María Alemán de Brand, eximia poeta esquelense, ganadora en cuatro oportunidades de la corona de plata del Eisteddfod del Chubut (1976, 1979, 1981 y 1982) y de otros numerosos reconocimientos, refleja en sus obras la más honda esencia patagónica. En el prólogo de su libro “Soy Poesía, búscame en el sur” (publicado por la Editorial Asociación de Escritores del Oeste del Chubut) se presenta de esta manera: “Puedo decir que soy sureña hasta el último hueso. Y vengo, orgullosamente, de un hogar campesino… En mi familia la lectura es casi un vicio, no es extraño, entonces, que comenzara a escribir versos desde muy joven”.

(Retrato: gentileza de Nadine Alemán)


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martes, 30 de marzo de 2010

EL CUENTO DE HOY






El laburo

por Olga Starzak





-Abuela, ¿y si en vez de eso, cuando salgo de la escuela, voy al centro a pedir?
-No nena, ya nadie da nada. Nosotros necesitamos plata. Plata para comer, para que puedas ir a escuela, vos y todos tus hermanos; para comprarte zapatillas. ¡Mirá cómo están esas!
-Y, ¿si no voy más a la escuela?
-¡Qué carajo decís! ¿Qué vas a ser si no vas a la escuela? ¿Querés ser como tu madre, una pobre ignorante? Tenés que hacerlo, Karina; ya sos una mujercita. Es por el bien de todos.
-Pero... y ¿cómo?

-Vos dejámelo a mí. Yo lo voy a organizar. No vas a tener que salir de la casa. Nadie te va a ver. Elegiré los tipos y van a venir acá, ¿de acuerdo?
-No sé, tengo miedo.
-Qué miedo ni qué miedo. Ya vas a ver. La primera vez te dolerá un poco pero apretás fuerte los dientes y ya está. Después te vas a acostumbrar. Y seguramente con alguno hasta te va a gustar. Eso sí, te prohíbo andar enamorándote y querer rajarte, ¡eh! Este va a ser un negocio, un negocio para todos. Cuando crezca la Pamela, vas a poder descansar un poco y compartir el trabajo.
-Yo no quiero, abuela. Mirá a la Gloria, con trece años y embarazada. ¿Y si me pasa eso?
-No se trata de si querés o no querés. Además no te va a pasar nada. Yo los obligaré a que se cuiden y cuando juntemos unos pesos, nosotras mismas les vamos a dar los forros.

Karina ni siquiera sabía muy bien lo que tenía que hacer. Acababa de cumplir once años y su cuerpo de niña apenas comenzaba a acusar la presencia de la etapa preadolescente. Era más bien menuda y sus pechos recién se abultaban; sus pezones habían empezado a oscurecerse y estaba pronta a necesitar su primer corpiño. Su pubis, pequeño, apenas mostraba unos pocos vellos. A diferencia de muchas de sus amigas, todavía ningún chico la había besado. Había escuchado muchas veces hablar de las relaciones sexuales; tenía curiosidad por saber cómo era eso que le contaban algunas chicas del barrio. Pero no tenía apuro por probar y menos así como quería la abuela, con cualquiera, todos los días y por plata. Como su madre, al final... terminaría siendo una puta. Bueno, ella decía que era “prostituta”; y cuando era pequeña no entendía muy bien de qué se trataba, pero después lo supo: puta, prostituta; era lo mismo.
-Nena, mañana viene el primer cliente. Es el del almacén. No se te ocurra decirle que él es el primero. Ni hacerte la histérica, ni llorar, ni gritar... ¿Entendiste?

-¿Cuánto te va a pagar ese hijo de puta?
-Eso a vos no te importa. Preocupate por portarte bien y hacer lo que él te diga. Así vuelve.
-¿Y si no quiero, y si me niego? ¿Por qué no te acostás vos con él?
Un cachetazo fuerte e imprevisto fue la primera respuesta. Después la vieja dijo:

-Se arregla fácil. La llamo a tu madre y le digo que venga a buscarte. Vamos a ver dónde la pasás mejor.

Era fácil recordar que nada podía ser peor que vivir con su madre. Se había cansado de los constantes maltratos físicos, de las crisis nerviosas cuando el alcohol saturaba su sangre. Después venían los largos períodos de depresión cuando, sumida en los efectos de los medicamentos que le daban en el hospital, lo único interesante era tirarse en la cama. No, no quería volver a esa vida. La abuela había sido demasiado buena al aceptar quedarse con ellos cuando esa mujer decidió irse a trajinar a Santiago del Estero, alentada por un nuevo amigo que le había conseguido una changa en esa provincia.

Se durmió entre el llanto de su hermanito menor y el frío de la noche. No tuvo demasiado tiempo para pensar en el día siguiente. Creyó que la abuela debía tener razón; de alguna manera había que conseguir un poco de plata. Ya hacía varios días que sólo comían pan seco, mojado en un poco de té lavado.
Le tocaba a ella sacrificarse. Tenía que aceptarlo.
El hombre llegó más temprano de lo previsto. Ella ya estaba en la única pieza apartada de la casa. Cuando entró, sentada en la gastada manta que tapaba la cama, agachó su cabeza... y esperó.

-Hola –dijo el hombre. No contestó, aun cuando podía sentir cómo se acercaba.
-¿Qué tal, linda? –continuó mientras la acostaba con su enorme cuerpo.
-A ver qué hay por acá...
Las gruesas y ásperas manos la despojaron de su ropa. Cerró fuerte los ojos, muy fuerte y no respiró. Sólo un grito ahogado salió de su boca cuando fue torpemente penetrada. Lo sintió jadear como un perro y tuvo que tragarse su propio vómito.
Cuando creyó que todo había terminado, el hombre volvió a someterla. Eso era demasiado. No podía volver a soportarlo. Lloró en silencio mientras él se levantaba los pantalones y le decía:
-Nos volveremos a ver, nena. Espero que la próxima te sueltes un poco.
Fue ese hombre y después fueron otros. Fue ese día y fueron meses. Ahora el calvario había disminuido. Los muchachos que la frecuentaban le habían enseñado que con unos porros antes de empezar a laburar era mucho más fácil. Y la abuela lo había entendido. Mejor estaba ella, más clientes podía atender. Sólo de esa forma podía complacer los perversos requerimientos. Sabía que cada trabajo tenía su precio y no era ella, precisamente, quien lo decidía.

Cuando sus hermanos crecieron tuvo que dejar la casa para salir a vender su cuerpo en la calle. Ya no le dejaba toda la plata a la vieja, le daba un pequeño porcentaje. En cambio Pamela todavía no tenía ese privilegio. Karina aconsejaba a su hermana, la prevenía del peligro, le enseñaba excusas para evitar determinadas situaciones…

Eso sí, los mejores clientes eran para ella. Eso era indiscutible.



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