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miércoles, 3 de mayo de 2017

EL POEMA DE HOY




SOLEDAD EN TU TIERRA


Por Antonio Vicente Ugo (*)




Desolada la tierra en la meseta
donde el viento es el único sonido,
triste como un ángel que ha perdido
El celestial mandato del profeta.

La rueda del molino ha decidido
enloquecer de rumbos con la aleta,
la jarilla plural nada respeta,
y por eso seguro que ha vivido.

En este cuadro opaco y deprimente
se transparenta el hombre que la habita
como un rígido soldado que no siente,

y a la más dura soledad resiste.
Mientras tanto la muerte lo transita,
se coagula en la tierra que me diste.






(*) Poeta chubutense. Este poema fue tomado de su obra “La tierra que me diste” (Editorial Vinciguerra, Buenos Aires, 1994)


domingo, 23 de abril de 2017

LA NOTA DE HOY




PUERTO MADRYN


Por Jorge Eduardo Lenard Vives





Puerto Madryn es un balcón asomado al golfo Nuevo. Es una gema engarzada en la costa anular que rodea el agua mansa y transparente. Un hiato de vida humana en medio de las dos llanuras inmensas, emplazado en el último escalón de la meseta pronta a fundirse con el mar.

“Tacita de plata” de la Península Valdez, fue llamada alguna vez esta ciudad singular; cuya peculiaridad está dada por una mezcla de factores históricos y geográficos. Su Historia tiene como hito fundamental el arribo de los colonos galeses al lugar en 1865. La estadía de los pioneros en ese sitio durante los primeros días de su experiencia patagónica, es un episodio lleno de situaciones trágicas que inspiró cuentos como “Las Tijeras” de Virgilio Zampini, “Andad, reconoced la tierra” de Oscar Vives y “El botón de Nácar”, de Mónica Soave; una escritora que residió en Madryn varios años.

Otros autores locales rescataron su propio pasado, por medio de trabajos como "El Madryn olvidado" de Juan Meisen; autor también de "Relatos del Chubut viejo". De un período más reciente es la crónica que cuenta “Puerto Madryn: Semblanzas del Conflicto de las Islas Malvinas”, por Victoriano Salazar; quien antes incursionó en la autobiografía con “El hijo del cazonero”. Esa mención a la actividad pesquera característica de la zona, lleva a plantear la segunda particularidad madrynense: el paisaje.

La Geografía vuelca la urbe a un destino marino. Aprovechado primero como puerta de entrada al territorio y como recurso económico, el mar se transformó con el correr del tiempo en fuente de placer. Las playas se hicieron balnearios, donde los pobladores locales y luego los turistas se recostaron a tomar sol y a chapalear entre las ondas. En “Tiempo de verano de mi niñez”, Gwen Adeline Griffiths de Vives describió una de las “excursions” de los valletanos en el primer tercio del siglo XX:

“Zambullirse dentro del traje de baño y echar a correr al mar era una sola cosa, a chapotear en el agua, juntar caracoles y coloridas piedras, tenderse en la requemante arena que llenaba desbordante la playa, solamente contenida por la línea de fino encaje de la espuma. –“vamos hasta el kaiser”-, - “quiero ir a las cuevas” - , toda la impaciencia de agotar en un instante el programa de todo el día”.

Algunos prefirieron usar la tersa superficie para navegar; y así surgió el Club Náutico Atlántico Sur; cuyos sesenta años de existencia fueron recordados en un libro escrito por Martín Fennen. Otros vieron la posibilidad de disfrutar bajo el agua. El inicio de las prácticas subacuáticas fue hacia 1957. En 1967 nació “La hermandad del escrófalo”; histórico grupo de submarinistas que poco después de su creación rescató los restos del “Villarino” en Camarones.

Entre los primeros buzos locales están Oscar Comes, Mariano Medina, Carlos Beloso, Bruno Nicoletti, Aldo Comes, Víctor Comes, Nelson Dames, Néstor Moré, Adalberto Sosa, Hipólito Giménez, Oscar Wheeler y varios más. Algunos de estos hombres-rana se dedicaron a escribir. Tal el caso de Francisco Sanabria que publicó “Puerto Madryn. 1940 y tantos…”, “Naufragios y algo más” y “Buceando recuerdos”. Otro fue Enrique Dames, quien practicó la poesía. Si bien no editó su obra, trabajos suyos aparecieron en diarios locales y nacionales. Como ejemplo de su estilo, estos versos del poema “Río Chubut”:

Con el canto del río que se frena / al llegar a la barra marinera
entre juncos y matas, cara al viento / lamiendo el pedregullo en la rivera.
Es la sal de su vida que se mezcla / con la sal de la mar que lo vulnera
la lucha cotidiana de seis horas / repetida, silente, en las mareas.

Hablando de poesía, Madryn es, sin dudas, tierra de bardos. Se encuentran allí nombres como el de Miguel Oyarzábal, autor entre otros títulos de "Y esa tinta no se borra" y "Noctambulario"; y Bruno Di Benedetto, con obras como “Palabra irregular” o “Complicidad de los náufragos”.

A estos autores pueden agregarse María Florencia Álvarez, Washington Berón, Antonio Calí, Roy Castellan, Silvia Castellón, Julio Catremil, Nelly González, Silvia Iglesias, Nelson Jaime, Yolanda Loza, Martín Pérez, María José Roccato, Fela Tylbor y Ariel Williams; que integran la antología reunida por Noelia González, Lucho Carranza y Fernanda Maciorowski, “La cuerda de los relojes limando el tiempo”. En éste y otros géneros, no se puede dejar de mencionar a Carlos Nacher, Diego Román, Edith Albaini, Luis Manuel Claps, Liliana Heker y Orestes Macchione.

Existen, además, diversos espacios culturales, como librerías, bibliotecas, presentaciones, talleres, exposiciones; que son ámbito adecuado para el desarrollo de las letras. Se destaca como medio propicio para la poesía el Eisteddfod Mimosa Porth Madryn; y como dominio del ensayo, en particular del histórico, el encuentro bianual "Foro Internacional de los galeses en la Patagonia"; cuyas ponencias son reunidas en volúmenes impresos en forma periódica.

Protegida de las inclemencias del Océano Atlántico por la imperturbable barrera peninsular, recostada sobre su playa de arenas blancas, Puerto Madryn es un centro cultural donde la Literatura chubutense encuentra algunas de sus máximas expresiones; de las que esta breve nota poco honor ha podido hacer. Sin dudas, se requerirían varios artículos para reflejar toda la riqueza de literatos que mora en esta ciudad interfaz, eslabón entre dos mundos, población que combina, en feraz contraste, un espíritu marinero y un alma mesetaria.






Nota: los versos del poema “Río Chubut”, de Enrique Dames, fueron tomados de la página “12 poetas chubutenses” de Sergio Pravaz; donde figuran otras obras del buceador y escritor.



miércoles, 19 de abril de 2017

EL POEMA DE HOY




CIELOS AUSTRALES


Por Aurelio Salesky Ulibarri (*)





En cada amanecer, sobre el naciente,
desgarrones del alba,
cerrajes de arrebol.
El lucero es diamante sobre una túnica roja,
las aguas del Atlántico se ondulan
de ambición.

Levante, bermejizo, glorificando galas,
flamígeras muselinas, policromo cendal,
estampas vagarosas prendidas en oriente,
un lienzo eternizado
en cada despertar.

Mi cielo,
Inmensa bóveda de láminas azulinas
Mil fondos insinúan en su diafanidad.
Los cúmulos auroleados
que vagan blandamente,
se esfuman en los céfiros del firmamento austral.

¿Qué albura entre sus visos?
Por la tarde lo miro.
Miro las sutilezas del majestuoso tul,
cuando hienden las nubes su plenitud etérea,
y alegre las palomas
se bañan en su azul.

¡Divinas pinceladas!
¡Techumbre de mis lares,
confín de los anhelos que vagan sin cesar!
Se ensanchan los repliegues
en vísperas nocturnales,
un sueño se entreteje con luz crepuscular.

Y en las noches calladas,
cuando argéntea la luna,
parpadeos cautivos platinado fulgor.
Reverberan las ondas en las playas lejanas.
¡Se agiganta en las almas la presencia de Dios!



(*) Escritor chubutense. El poema es de su libro “Patagonia Poética” (Editorial Áncora, Buenos Aires, 1965)




miércoles, 12 de abril de 2017

EL POEMA DE HOY




            VIENTO PATAGÓNICO
    
                                 Por Carmen Escalada (*)




En qué silencio sin gente
me senté a mirar el río.
Soledad de calafates.
aguas claras, cielos limpios.
En la estepa aquilatada
despertó el viento dormido,
simulando ser un cuerno
en llamados pastoriles.
Un sueño de medioevo
cayó en la tierra dormida
castillos de arena blanca
iban rozando los cerros
Sobre el agreste paisaje
se iba herrumbrando la tarde.




(*) Escritora de Comodoro Rivadavia, radicada en Buenos Aires. El poema es de su libro “Transparencias del tiempo” (Ediciones Eleusis, Buenos Aires, 1991).


viernes, 7 de abril de 2017

EL POEMA DE HOY




COSA DE NIÑOS


Por Rubén Héctor Ferrari




Es clara mañana
y no cantan brisas
sobre el árbol quieto.
Ocupan el patio
de flores tempranas
los juegos del niño.
Cabalga en corceles
y navega mares
con bravos bajeles…
Divisa en el cielo
larga estela blanca
del avión que pasa
y absorto, lo sigue
su atenta mirada.
Casi por perderlo
en largas distancias,
levanta un momento
la pequeña mano
y lo atrapa, suave,
su fugaz intento.
El puño apretado
llega hasta el bolsillo
y guarda su presa
el pequeño niño.