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viernes, 22 de marzo de 2013

LA NOTA DE HOY





LA PATAGONIA POLACA


Por Kayra Wicz




      “Monte Solo” es una colina  ubicada en el extremo  sudoeste de  la  Provincia de Chubut, con una altitud de 642 metros sobre el nivel del mar. A 10 km de ahí se encuentra “Valle Koslowsky”.
      Julio G. Koslowsky, naturalista de origen polaco llegó a América alrededor de 1894; recorrió el Chaco paraguayo y el Mato Grosso. En sus viajes conoció al perito Moreno, quien en 1896 iniciaba una expedición naturalista a la Patagonia para explorar los territorios que aún permanecían desconocidos; además de estudiar su flora, fauna y topografía con ojos de científico y delimitar la frontera con Chile. Juntos recorrieron el departamento de  Senguer en Chubut, hasta la costa del Lago Blanco. Entre sus méritos, se cuenta el haber explorado la totalidad del departamento Río Senguer; ser uno de los primeros  en alcanzar el extremo oeste del recóndito lago La Plata; ubicar y trasladar al museo de La Plata el primer meteorito hallado en la Patagonia; ser el primer colono de Valle Huemules y con su presencia haber conseguido el valle para Argentina. En reconocimiento a esa decisión es que el valle próximo lleva su nombre.
      En Comodoro Rivadavia, ocho años después, se registra otro antecedente de la presencia de los polacos en el sur del país. Corría el año 1906 cuando el padre Ludovico Devrowsky, sacerdote polaco de la congregación salesiana, bendijo las máquinas para la búsqueda de agua. Y fue allí donde encontraron petróleo.
      Estos dos hombres fueron parte de la gran inmigración sucedida desde 1770 a 1960. La inmigración europea hacia la Argentina se produjo en diferentes contextos, ritmos, intensidades y características. La llegada de los inmigrantes al país respondió a patrones mundiales de flujos de población.  Sus causas principales fueron las guerras de la independencia, los posteriores conflictos bélicos internacionales, las crisis económicas. Surgieron así  las ideas de “crisol de razas” y pluralismo cultural. La yuxtaposición de rasgos culturales criollos y extranjeros constituyó la principal característica de esta "sociedad en transición”. La mayoría de ellos abandonó su patria en un gran acto de valentía, pues ignoraban casi todo de su lugar de destino.
      Los italianos fueron el grupo más numeroso, le siguieron los españoles, y luego franceses, ingleses, galeses y como grupo más reducido  polacos, rusos, sirios, armenios.
      Se recuerda el Día Nacional del Inmigrante al 4 de Septiembre, ya que ese día, en 1812, el primer Triunvirato firmó un decreto que decía "…el gobierno ofrece su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio ". De esta forma la República Argentina abrió sus puertas a los inmigrantes del mundo.
      En el prólogo de la Constitución de 1853, alude a los inmigrantes diciendo... "todos los habitantes del mundo que quieran habitar el suelo argentino". Y en su artículo 25 decía: "El Gobierno Federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes".
      En 1875 se crea la Comisión General de Inmigración, y en 1876 se dicta la ley N° 761, denominada Ley de Inmigración y Colonización.
      El término migración es definido como “el movimiento que realizan las personas de una población y que implica un cambio de localidad en su residencia habitual en un tiempo determinado, cruzando fronteras o límites territoriales de una región geográfica”.
      La descripción de los movimientos migratorios, las leyes que los amparan, la lectura de documentos textuales y fotográficos, distan enormemente de lo que la migración significa. Se aproximan a ella desde lo legal y documental; pero eso nunca describirá las sensaciones y emociones que debieron transitar todos esos hombres, que hicieron del miedo una coraza y cruzaron los océanos del mundo en una nave de principios de siglo .Siempre se dice que zarparon llenos de sueños, de  esperanzas.  A veces pienso que es una imagen algo ingrata de ese momento. Hombres, mujeres y niños dejaron toda  su vida atrás, soportaron enfermedades, inmensas tristezas por los que quedaron, por los que morían en los barcos de fiebre amarilla, tifus, tétanos, tuberculosis. Decidieron hacerse cargo, no se quedaron pensando en egoísmos inútiles, se armaron de la nada. Querían ganarse cada centavo; reconstruyeron su vida, y así ayudaron a formar y conformar un país. Creo que comenzaron sus sueños y esperanzas cuando pisaron tierra firme; ahí se vieron, se reconocieron, se ayudaron y aprendieron, ahí comenzaron a creer. Criaron a sus hijos, trabajando y siendo honestos; con los pies en la tierra y la mirada al cielo salieron adelante y dieron el ejemplo.
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martes, 19 de marzo de 2013

EL POEMA DE HOY




LOS TAMARISCOS



 Por Aurelio Salesky Ulibarri (*)





Ahí están...
Ahí donde los hombres
pusiéronlos de eternos reparos de los vientos.
Ahí están..., ahí, aquí y allí...
Son marcas de esperanzas
jalones de avanzadas
de viejos pobladores.


Ahí están...
Se aroman en los días primeros de septiembre
enracimadas flores de cálices rosáceos
y blanquecinos pétalos.
Sus apretados cúmulos
como apiñados frutos
se espigan en el tiempo.


Ahí se ven...
Rodeando a las moradas
que a trechos se levantan
allá por las mesetas.
Entremézclanse a veces
con álamos y sauces,
las ráfagas les apuran
las furias del oeste.


Ahí, ahí están...
Aferrados, constantes,
prodigando tibiezas con su firme enramado.
Trashumando las pampas,
recorriendo los campos,
¡cuántas veces el hombre
se cobija a su amparo!


¡Sufridos tamariscos,
vallados que se expanden,
resguardos patagónicos que abrigan a mis lares!




(*) Escritor chubutense, nacido en las cercanías de Dolavon



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sábado, 16 de marzo de 2013

EL CUENTO DE HOY





LA CAJA DE LAS ROSAS


Por Ana María Ugarteche de Riveros




        Fue en la primera semana del verano; los pastos abatidos bajo el sol vertical que recalentaba la tierra, despertaron en Gregorio la añoranza por la sombra de la higuera.

       Era joven, aunque una vida dura y el clima, dibujaban profundas arrugas en su tez morena. Acicateado por la ansiedad, iba a galope tendido, tras el viento que se arrastraba, barriendo el polvo de la huella. El pobre matungo, con la boca espumeante, soportaba a duras penas los espolazos, extenuado por esa loca carrera.

        La noticia había tardado una semana en llegarle. Aquella noche, un huracán de los que azotaban la región en esa época del año, había desmoronado una pared de adobe sobre sus padres. Gregorio recordó con tristeza aquella gran rajadura que, tiempo atrás, simplemente rellenaran con barro.

        Llegó poco después del mediodía. Todo lo que pudo ver fue… nada. Su hogar de la niñez, semejaba ahora un gran nido de caranchos, sucio y revuelto. Lanzando un grito desgarrador, corrió hacia los escombros y comenzó, frenético, a revolverlos. Debía encontrar aquella caja, la de la tapa pintada con rosas…

        Sólo al caer las sombras se resignó. La caja no aparecía por ninguna parte. Quizás, ya se la hubiera llevado alguno de los que habían venido a rescatar los cuerpos.

        Agotado, se sentó sobre los escombros. Con las últimas luces, miró sus ropas. Estaban tan remendadas y zurcidas que ya casi no se reconocía la tela original. Nada, eso era él, nada, como esas ruinas, que ya no contenían la caja de las rosas, donde su madre guardara celosamente el secreto de su nacimiento…

        Permanecía aún allí, cuando llegó la oscuridad; miró al cielo, susurrando “él sí conserva lo suyo, la guía del Lucero, de las Tres Marías, de la Cruz del Sur…”

        Gregorio Ivanovich hundió su cetrino rostro de indio entre las manos callosas. Su figura pareció empequeñecerse, mientras lloraba de impotencia ante lo irremediable.
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martes, 12 de marzo de 2013

LA NOTA DE HOY





BANDIDOS EN LA PATAGONIA

Por Jorge Eduardo Lenard Vives


           Tal vez el título sugiera a algún lector la imagen de Paul Newman y Robert Redford, es decir, de Butch Cassidy y Sundance Kid, saliendo a la muerte desde su refugio en el poblado de San Vicente; bajo la balacera de las tropas bolivianas que los habían cercado. Pero más allá de la notoriedad ganada por esos facinerosos norteamericanos, la Patagonia tuvo sus propios bandidos; sin necesidad de importarlos. Ascencio Brunel y Roberto Foster Rojas, alias “El chacal de la Lipela”, son algunos de los nombres que aterraron a los pobladores locales y dieron pie para que la Literatura los tomara como motivo de sus creaciones. Otros son menos conocidos, de fama local. Cierta vez, siendo niño, caminaba con mi padre por el Valle del Chubut, cuando señaló unas cuevas horadadas en la roca rojiza, a bastante altura. Me comentó que habían sido refugio de un forajido, cuyo nombre no retuve, a principios del siglo XX; quien usaba para ingresar a su cubil una escalera de madera basta, hallada por un poblador tiempo atrás en el lugar.



        Sin embargo, ya que empezamos con los pistoleros yanquis, sigamos con ellos. Mucha bibliografía existe sobre la gira sudamericana de George Leroy Parker, Harry Longabaugh y Etta Place. Por ejemplo, “La pandilla salvaje. Butch Cassidy en la Patagonia”, de Osvaldo Aguirre; y “Buscados en la Patagonia. La historia no contada de Butch Cassidy”, de Marcelo Gavirati. “Los bandidos de la tierra prometida”, del escritor boliviano Waldo Barahona Ruiz, luego de recordar el paso por la Patagonia, narra su fin cerca de Tupiza. Es una novela histórica basada en investigaciones y documentos. También la ficción los tomó como objeto; por ejemplo, en los “Cuentos de cuando la banda de Butch Cassidy estuvo por aquí”, de Virgilio González, o en las páginas de “El riflero de Ffos Halen”, de Carlos Ferrari.


         Tenemos un par de pillos de origen inglés en la región. Jaime Burden, un aventurero típico de la frontera que terminó como estanciero cerca del Lago Buenos Aires, inspiró el libro “El Jimmy. Bandido de la Patagonia” de Herbert Childs (en otra edición, el título de la obra es “El Jimmy. Fugitivo de la Patagonia”). Por su lado, Elena Greenhill, cuyas andanzas recuerdan “La inglesa bandolera”, de Elías Chucair y “La bandolera inglesa en la Patagonia”, de Francisco Juárez, fue una cuatrera que murió en su ley, cerca de Gan Gan, hacia 1915.



Y luego están los criollos, como Ascencio Brunel, salteador de principios del siglo XX en el Chubut y Santa Cruz; a quien Marcelo Gavirati dedicó el artículo “Ascencio Brunel, el demonio de la Patagonia”, publicado en la revista “Todo es Historia”. O la gavilla de Eugenio Osvaldo Patiño, alias “El Rubio”, cuya historia puede ser vista en el Museo de la Policía en Rawson. O los Pincheira, que actuaron en el Neuquén en las primeras décadas del siglo XIX. De mayor notoriedad es Bairoletto; si bien sus fechorías fueron al norte del Colorado, se comenta de alguna incursión en el Alto Valle del Río Negro.


Hay, además, bandidos imaginarios, como el “Manos Duras” de “La tierra de todos” de Vicente Blasco Ibáñez; malhechor que asolaba el suelo rionegrino. Y bandidos de fantasía inspirados en bandidos reales, como los del cuento “El encuentro”, del volumen “La tierra maldita” de Lobodón Garra; que recuerda en cierta forma un episodio real sucedido en la colonia boer de Comodoro Rivadavia, narrado por Liliana Esther Peralta y María Laura Morón en “En la tierra del viento”. Y bandidos que no eran bandidos, como el santo cura Boido; quien, según cuenta Raúl Entraigas en el boceto “Bandolero de nuevo cuño” de sus “Pinceles de Fuego”, fue confundido al llegar a Valcheta con un asaltante del tipo de “Manos Duras”.


A veces la Literatura es ambigua con estos individuos. Inspirados en las leyendas al estilo de Robin Hood o Dick Turpin, se da a algunos maleantes patagónicos un tinte romántico. Pero el que elige vivir contra la ley es, quiérase o no, un delincuente. Además, los atracadores plagaron de muerte los lugares que recorrieron. Recordemos si no el homicidio de Llwyd Ap Iwan en 1909, en la sucursal de la “Mercantil” en Arroyo Pescado en el Chubut, a manos de los bandoleros Evans y Wilson; o el raid de “El chacal de La Lipela” y su banda, en el año 1928 entre Río Negro y Neuquén, que en menos de dos meses asesinaron seis personas.


Por eso, a la par de dedicar esta nota a la Literatura sobre cacos y criminales, es menester recordar aquellas páginas consagradas a quienes los tuvieron que enfrentar, a las fuerzas del orden; como “Calon Lan” de Nancy Myriam Humphreys, que evoca a su abuelo Eduardo Humphreys, comisario de policía de la Colonia 16 de Octubre, entre 1896 y 1905. A ese libro se pueden agregar, entre otras obras, la “Historia de la Policía del Chubut” de Clemente Dumrauf, “Los recuerdos del sargento Tello”, de Rodolfo Casamiquela; y, más recientemente, “La cruzada patagónica de la Policía Fronteriza” de Ernesto Maggiori.



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miércoles, 6 de marzo de 2013

LA NOTA DE HOY




Don GUILLERMO YRIARTE (*) - UN MILLONARIO SIN DINERO

VIVENCIAS de UN ILUSTRE RIONEGRINO

Por Inés Luna (**)


Don Guillermo Yriarte nació en Paso Peñalva (hoy Pomona), el 7 de julio de 1922. Eran 13 hermanos; él es el décimo hijo de doña Maria López y don Tomás Yriarte. Asistió a la Escuela Nº 7, donde el Director, don Sixto Casimiro Garro, fue su único maestro, pues atendía todos los grados. Fueron sus únicos siete años de aprender en una escuela. Cuando contaba con solo 12 años falleció su padre (el balsero); y a los 15 también su madre. A los 12 años, Guillermo se emplea en Río Colorado en una chacra por $ 5 por mes; con eso contribuía a su casa, “siendo uno menos a comer” (...) . Siguió de peón en chacras, de albañil en Pedro Luro; trabajando se convirtió en “domador”. Fue esquilador en el sur, con Manuel Barrionuevo de Río Colorado, hasta cumplir los 22 años.

UNA APENDICITIS LE CAMBIÓ LA VIDA

Un día de esquila, en “Dos Pozos”, se descompone; y en Trelew el Dr. Galina no tenía como operarlo, pero le recomienda hacerlo porque “el apéndice estaba pegada a la espina dorsal”. Lo operan en el hospital de Choele Choel. Recuerda nuestro entrevistado: el Dr. Muchini era “muy buen médico”, pero no contaba con elementos. Se produjo una infección; la penicilina no se vendía aún en Farmacias y demoraba dos días para llegar de Bs. As. Al no poder regresar a la esquila, solicita trabajo en la policía; a la solicitud adjunta un recorte de diario donde publicaban un artículo (...), referido a dos personas que se estaban ahogando y él los rescató. En 15 días era empleado de la policía y lo destinaron a Clemente Onelli.
...
OTROS TRABAJOS

Después de dejar la policía se inició con una oficinita propia. Se dedicó a trámites oficiales, expedientes de Juzgado y Tribunales. Empezó a  estudiar nuevamente; a los seis meses se recibe de martillero público. “Cuando desempeño una función, me gusta capacitarme” – asegura don Guillermo. Se dedica a la compra y venta de inmuebles; y tuvo a cargo una compañía de seguros (...). Hasta que le proponen un cargo de Juez en Cipolletti, donde se desempeñó durante más de 18 años (fue el Juez que más tiempo duró en el cargo). Se retiró para jubilarse; se le dijo que en tres meses cobraría el sueldo. Nunca le pagaron nada y la jubilación demoró 2 años, esto lo obligó a buscar trabajo. Lo primero que encontró fue alambrar la entrada de Neuquén (...).

HABLAMOS DE “SU FAMILIA”

Su esposa, Amelia Méndez Fuerte, y sus hijos: Maria Emma nacida en 1946 en Lamarque, Elva Mabel en Cipolletti, Oscar Guillermo en Jacobacci, Lia Griselda y Jorge Dante nacido el 31 de agosto de 1957. Esta última fecha tiene matices especiales; había nevado mucho ese día y don Guillermo abría camino con la pala para que llegara el médico. Después de revisar a la madre el medico se retira para algunas diligencias. El bebé no espera al médico; y Guillermo asiste a su esposa y ata el cordón umbilical como un experimentado partero.
...

LA MÚSICA DE LOS PUEBLOS ... ¿DONDE NACE? ¿ES PROPIA?

Nos dice: “Los pueblos reciben cuñas culturales que adoptan y toman característica propia, tanto es así que no hay ningún país del mundo que pueda decir “esta danza es mía”. El ateneo cultural de Cosquín reúne a 40 o 50 estudiosos del Folclore y se planteó el tema ¿qué país tiene su música propia? Retrocedieron en el tiempo y llegaron a esta conclusión: la expresión mundial más vieja es la “Baguala Argentina”. Observaron que no tiene métrica, rima ni tiempos; en algunos casos es diatónica y en otros pentatónica y no tiene una medida. Además es “el hombre ante el mundo”. El hombre sale al campo y en su necesidad de hablar ¡canta! La Baguala tiene ese principio de “el hombre en la inmensidad” (...).

LOS TEJIDOS INDÍGENAS

Don Guillermo estaba convencido que nuestros tejidos indígenas eran “únicos”; hasta que en un Festival Internacional ve a una muchacha lituana con una faja tejida por ella. Al explicarle el nombre de los dibujos que lucía -“camino de víboras y sapo”-, para ellos era lo mismo. En Malasia también en un Festival Internacional Asiático vio chales y en Corea con los mismos dibujos y el mismo tejido. Le sacó fotos, mudo testimonio que son “como los nuestros”.
...

UN HOMBRE AGRADECIDO


Volviendo a su vida personal nos dice: el sueldo de Juez de Primera me permitió y me permite  vivir bien y darme estos lujos de viajar, he tenido una vida linda, cuando he tenido necesidades siempre las he solucionado. Todos los días agradezco a Dios todo lo que me ha dado y algunas veces digo que Dios ha abusado de su bondad para conmigo, me ha dado todo, a pesar que no me dio dinero, yo vivo muy bien soy “inmensamente rico”. Don Guillermo Yriarte “un millonario sin dinero” tiene la sencillez de los “Grandes”.


(*) Reconocido escritor e investigador del folklore patagónico, fallecido recientemente (17 de noviembre de 2012). Su abundante obra impide ser condensada en pocos párrafos; pero baste decir que fue integrante de numerosas asociaciones americanas destinadas al estudio del folklore, realizó viajes de estudios en nuestro país y el exterior, siempre relacionados con el tema folklórico, y trabajos de campo en las áreas rurales de Neuquén y Río Negro. Fue legislador de la provincia de Río Negro, dejando como una de sus principales intervenciones, la ley del Fondo Editorial Rionegrino. Recibió numerosas distinciones y premios por sus trabajos.

(**) Escritora de Conesa. El presente trabajo está constituido por fragmentos de su obra”Vivencias de--- dos ilustres rionegrinos”; basada en un reportaje hecho en vida a don Yriarte. La autora quiso publicar este texto como homenaje a quien fue su mentor y amigo, y “Padrino de Lujo” del grupo de escritores conesinos “Tinta Libre”.
















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viernes, 1 de marzo de 2013

EL RELATO DE HOY



VOLTERETAS DE UN CARACOL


Por Carlos Dante Ferrari




        El hombre se acercó hasta el borde del agua, allí donde la corriente del río se tomaba un merecido sosiego, demorándose en la curvatura del remanso. Entre las piedras cercanas a la orilla, la superficie cristalina mostraba al pequeño molusco adherido a un trozo de basalto veteado.

       La delicada forma lo cautivó. Apenas tuvo que estirar el brazo para tomarlo entre los dedos. Al ser sacado de su medio natural, el cuerpecillo membranoso se contrajo en la pulsión más elemental del miedo. 

       El hombre lo llevó hasta el sitio donde la mujer yacía recostada bajo los árboles, entregada al ensueño. Entonces el caracol pudo percibir, con la sola sensibilidad de sus entrañas, las vibraciones sonoras de una voz aguda, la exclamación de sorpresa ante aquella forma de vida primigenia.

         Fue apenas un momento. Luego el hombre se compadeció de la criatura indefensa. En el improvisado cuenco de su mano condujo otra vez al gasterópodo hasta el confín donde el agua y la tierra demarcaban sus dominios y, con cuidado, lo colocó en el recoveco del  pedrusco, cerciorándose de que el tegumento de su pie ventral volviera a adherirse con firmeza en el mismo punto del Universo donde lo había encontrado.

       El caracol fue recobrando la paz perdida. ¿Qué habrían sido esas extrañas sacudidas que alteraron su sueño, acompañadas de unas oscilaciones indescriptibles, rozando su caparazón como un cosquilleo? Había experimentado un cambio brusco de temperatura, el contacto con otro ámbito totalmente desconocido, una vertiginosa sensación de vacío. 

        Poco a poco todo volvía a la normalidad. La acostumbrada quietud lo alivió enseguida. Mientras se adormilaba, atribuyó el episodio a algún arrebato del río caprichoso; quizás el embate encrespado del torrente, o las impredecibles rachas de viento acuático. 

       Su letárgico discurrir era ajeno a las irreverencias del reino humano. ¿Cómo explicarle que a veces la curiosidad puede ser atemperada por la mediación oportuna de una energía cósmica invencible? 

       Una misteriosa vocación protectora, capaz de evitar los peores cataclismos. El amor providencial, esa herencia de los dioses.                                                                                                                       

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martes, 26 de febrero de 2013

EL POEMA DE HOY






COMO EL HUDSON (*)

Por Lalo De Pablo 




Por el camino del chamán,
Llegué al pie de la montaña iluminada,
Y me volví montaña.

Penetré la luz hasta su mismo corazón,
Al tiempo que la luz se adueñaba de mí:
¡Milagrosa con-fusión!

Se iluminaron mis ocultas entrañas
Y un fuego purificador me derretía; 
En ese instante sublime, no sabía
Si era yo, o era la montaña.

Viví de pronto una expansión infinita
Y ya no cupe más en mí;
Algo se abultaba en mi vientre enardecido,
Pujando fuertemente por salir.

Fue entonces que mi alma estalló
En un infierno de fuego,
Liberándose del molde de mi cuerpo,
Elevándose rauda hacia el cielo.

Como siempre, después, siguió la calma;
Mis partículas, dispersas a merced del viento,
Liberada mi alma.



(*) De”Escritos de Finis Terrae – Versos Universales y Cuentos Patagónicos – 2011 – Patagonia Contemporánea.

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EL POEMA DE HOY






COMO EL HUDSON (*)

Por Lalo De Pablo 




Por el camino del chamán,
Llegué al pie de la montaña iluminada,
Y me volví montaña.

Penetré la luz hasta su mismo corazón,
Al tiempo que la luz se adueñaba de mí:
¡Milagrosa con-fusión!

Se iluminaron mis ocultas entrañas
Y un fuego purificador me derretía; 
En ese instante sublime, no sabía
Si era yo, o era la montaña.

Viví de pronto una expansión infinita
Y ya no cupe más en mí;
Algo se abultaba en mi vientre enardecido,
Pujando fuertemente por salir.

Fue entonces que mi alma estalló
En un infierno de fuego,
Liberándose del molde de mi cuerpo,
Elevándose rauda hacia el cielo.

Como siempre, después, siguió la calma;
Mis partículas, dispersas a merced del viento,
Liberada mi alma.



(*) De”Escritos de Finis Terrae – Versos Universales y Cuentos Patagónicos – 2011 – Patagonia Contemporánea.

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miércoles, 20 de febrero de 2013

EL POEMA DE HOY




                  TARDES ASÍ



                            Por Antonio Vicente Ugo (*)




Hemos estado juntos contemplando
como el día se duerme, entre las bardas,
se pone rosa el cielo y están pardas
las más lejanas que se van borrando.

En las luces del valle te retardas
y a lo mejor las miras añorando
las otras de la infancia, retornando,
a la primer muñeca que aún guardas.

Es un hecho trivial si estamos grises,
la poca luz perfila así las cosas
y ya tampoco oigo lo que dices.

Se aspira un suave aire de verano,
vuelan aún algunas mariposas...
(La tarde se puso íntima de tu mano).





(*) Poeta chubutense, por opción. De su poemario “La tierra que me diste”.
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jueves, 14 de febrero de 2013

EL POEMA DE HOY




La otra ciudad

Por Miguel Oyarzábal (*)




Afuera la noche se deshilacha
y acá la claridad
da con los límites del cuarto,
es un gris celeste
que lo puebla de objetos y de aire:
el placard parece un edificio en torre
deshabitado,
la cómoda es el municipio aún sin gente,
los adornos, carteles luminosos en silencio,
la silla un inquilinato en la calle principal
y el espejo
es el monumento a la verdad,
pero no cuenta.
Las sábanas son el mar en calma después de las tormentas
y nosotros,
dos barcos entredormidos
a la espera de una señal.
Desde la mesa de luz,
que debe ser el muelle,
el despertador da la orden de soltar amarras.
ya se,
Al amparo de tus pechos
sería un náufrago en lugar seguro:
podría esconderme debajo de las cobijas,
escuchar las olas en el hueco de los caracoles,
permanecer,
hacerme viejo cuidando sueños.
Tus mareas terminarían por anegarme,
y la varadura,
sería para siempre.




(*) Poeta, periodista y narrador oral. Vive actualmente en Puerto Madryn, nació en Salto (Bs. As.) en 1948. Protagonizó espectáculos literarios y contó sus historias en el canal de televisión provincial de Chubut, en la Feria del Libro de Buenos Aires y en Colombia (2003) y México (2006). Coordinó Talleres Literarios y de Narración Oral. Desarrolló el proyecto de recuperación de la memoria “Re-Conocernos”. Publicó seis poemarios: “Pasillos” (1986), “Y esa tinta no se borra” (1992), “Noctambulario” (1994, con subsidio del Fondo Nacional de las Artes), La Lámpara (2001, del cual se tomó el poema publicado), “Café con cielo” (2006) y “Por lo que tengo” (2011). Becado por el Fondo Nacional de las Artes (1987) y por Fundación Futuro (1988-1995). Premios: Plaqueta al Mérito Literario Biblioteca Popular “Juan José Castelli”, General Pacheco (1974). Concurso del Encuentro de Escritores Patagónicos: 1er premio (1993) y dos 2dos premios. 1er Premio VI Edición Encuentro Internacional “Reunión de Voces” (2011) Reconocimientos: Por la Trayectoria en la Cultura Revista “Tela de Rayón”, Diario “Jornada” (2007), por la Trayectoria Literaria, “II Congreso Latinoamericano de Comprensión lectora” (2009), al Mérito por la actividad cultural en Literatura, Municipalidad de Puerto Madryn (2010) y Diploma de Alta Distinción Municipalidad Distrital de Ahuac, Perú (2009). Integró la antología de poetas madrynenses “La cuerda de los relojes limando el tiempo” (2012).



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miércoles, 6 de febrero de 2013

LA NOTA DE HOY





TEATRO


Por Jorge Eduardo Lenard Vives




El teatro, como género literario, es obra escrita; pero también escenificación. Aunque son aspectos inseparables, este artículo sólo habla de la faz creativa en la dramática patagónica. Es trabajo de entendidos reseñar la tarea de actores y directores en la región; como en el completo tratado “Historia del Teatro Argentino en las provincias”, dirigido por Osvaldo Pellettieri (*).
En su “Taller Literario” virtual, la escritora y aficionada a la actuación teatral Olga Starzak,  cita -de otra fuente- que los textos dramáticos se comunican con la representación actoral; siendo la lectura individual una forma de representación. Tal aserto fundamenta que se considere a un dramaturgo el escritor cumbre de la Literatura inglesa. Shakespeare, además, introdujo en su obra una traza patagónica; al hacer declarar al Calibán de “La tempestad”, que el dios de su madre era la deidad tehuelche Setebos.
Este temprano ingreso de la Patagonia en el género dramático, parece haberle dado en la zona un impulso fructífero. El coronel Manuel Olascoaga, precursor de la Literatura sureña y gobernador del Neuquén entre 1884 y 1891, creó varias piezas teatrales. Según Álvaro Yunque escribió “...con el seudónimo “Mapuche”, novelas como “El sargento Claro”, “La lanza del montonero”, “Criollos históricos”, “Los últimos cautivos”, “El brujo de las cordilleras” y, para el teatro, (...) “Facundo”, “Patria”, “Crispín”, “Liú-Huinca”, “El gran reformador” y “El gobierno de los locos ...”.
Otro cultor del teatro neuquino fue Gregorio Álvarez, reconocido investigador del folklore austral; que dejó las piezas “Baigorrita” y “Pehuén Mapu”. En los últimos años, la provincia dio varios nombres a la dramaturgia; como Hugo Saccoccia (“Modelo de madre para recortar y armar”); Alejandro Finzi (“Benigar”), Lili Muñoz (“La pasto verde”) y Carol Yordanoff (“Malahuella”). Osvaldo Calafati reseñó estos antecedentes para el trabajo de Pellettieri; pero también, junto a Azucena Ascheri, escribió su propia “Historia del teatro de Neuquén”.
Pasando a Río Negro, en la actualidad podemos citar a Luisa Calcumil (“Es bueno mirarse en su propia sombra”), Alberto Brandi (“Pequeñas rutinas”), Juan Raúl Rithner (“La aldea de Refasí”), Gerardo Pennini (“Un cielorraso lleno de rabanitos”), Carolina Sorín (“El apetito”) y Oscar Benito; que también fue el recopilador de piezas patagónicas para el libro “Dramaturgos de la Patagonia argentina” (**). Quien incursionó en las tablas como actor fue Elías Chucair; registró su afición en el libro “Teatro vocacional”.
En los capítulos del ensayo de Pellettieri dedicados al Chubut, Cecilia Perea registra un dato de 1951; cuando en Trelew se llevó a escena “Historia de la colonización del Valle del Chubut”, escrita por autores locales. Más recientemente, otro chubutense dedicado a la dramática fue Roy Centeno Humphreys; con sus obras “El campeón”, “Tengo que casar a mi mujer” y “Seis albóndigas y un pijama”. También lo hace Juan Carlos Moisés, desde Sarmiento, con creaciones como “La casa vieja” o “El Tragaluz”; Alberto Antonio Romero, de Esquel, con “Primavera o la danza de las flores”; y Fernando Nelson (ahora en Puan) con “El ensayo” y varias comedias.
Marcela Arpes y Alicia Atienza, nuevamente en el libro de Pellettieri, señalan que las primeras piezas dramáticas de Santa Cruz son de 1910, año en que unos aficionados de Río Gallegos escenificaron dos obras de escritores vernáculos: “Vía Crucis de un matrimonio”, de José Basualdo y “República”, de Miró. En tanto, hacia 1921, en Puerto Deseado se menciona a Wilson Del Valle como autor local de “Lección provechosa”. Actualmente encontramos a Aníbal Albornoz Ávila, entre cuyos trabajos pueden citarse “Las amanecidas del fiordo Caupolicán” y “La flor torrentosa”; y a Manuel Sarmentero con “Pórtico del cielo”.
En su “Historia del Teatro Argentino” (***), Beatriz Seibel menciona que el “hain”, rito de iniciación ona en el que intervienen personajes como Short, Xalpen y Olum, es una expresión teatral. Este lejano precedente se prolonga en la obra de los autores actuales de Tierra del Fuego; como Eduardo Bonafede (“Las goletas”) y Adelmar Elchiry (“Ya camina”). La zona también atrajo a dos escritores chilenos: Francisco Coloane, con su única pieza teatral “La tierra del fuego se apaga”; y Gastón Salvatore - quién escribe en idioma alemán -, con “Feuerland”.
Es imposible condensar, en este breve texto, el desarrollo del género teatral en la Patagonia. Pero, al menos, el resumen permite afirmar que la dramaturgia tiene un lugar importante en la Literatura regional. A partir de los datos iniciales, algún experto aprovechará la riqueza de un tema apenas enunciado; y recuperará el nombre, ahora ignorado, de los autores dramáticos sobre los que cayó el telón del olvido.


(*) “Historia del Teatro Argentino en las provincias”. Volúmenes I y II. Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano” de la UBA, dirigido por Osvaldo Pellettieri. Galerna – Instituto Nacional del Teatro, Buenos Aires, 2006.
(**) “Dramaturgos de la Patagonia argentina”. Oscar Benito (et al.). Argentores, Bs As, 2007.
(***)“Historia del Teatro Argentino. Desde los rituales hasta 1930”. Beatriz Seibel. Corregidor, Bs As, 2006.


Nota: el autor agradece la inestimable y desinteresada colaboración de la señora Susana  Calero, del Instituto Nacional del Teatro; que brindó un generoso aporte documental a la nota. También a Solange Kolesnikewicz, por el préstamo de material bibliográfico.

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jueves, 31 de enero de 2013

EL RELATO DE HOY






El color



Por Juan Bautista Vallés (*)



Las nubes cargadas de gris alejan de este cielo el sol de extra tibieza que, en estos días del año, a él suele asistir. Cuando se hace presente aparecen, salidos de alguna parte, colores varios, matices nuevos y combinaciones raras.
Han estado como ángeles.
En la tierra, el color –o los colores- vive en granos de polvo, esperando ser tocado por la varita mágica del agua o del óleo y trasladarse de ese estado a otro más acuoso, más libre, dócil, dispuesto a quedarse eternamente en unas figuras nuevas que viven en el mundo de las pinturas. En él también habitan las formas paridas de maestras manos, obedientes a diseños nacidos en cabezas muy particulares.
Quizás el gris negruzco que hoy cubre el cielo sea para montar nuevos escenarios a partir de mañana.
“El color es ante todo un hecho social”. (La Nación).
Es símbolo de clases sociales, oficios, nobles enjoyados… A quién simboliza depende de cuándo y dónde se encuentre.
¿Será que el color, por su fácil presencia e identificación, ayuda a discriminar?
Cuando Dios creó al mundo, ¿lo hizo con colores?
¿Dónde los ubicó?
¿Este amarillo de hoy es el mismo amarillo de la creación?
¿Cómo se define un color?
¿Por qué los hombres van tras banderas de colores?
¿Por qué se dejan matar por defender telas impregnadas de anilinas diversas?
¿Por qué juran defender con la vida estos estandartes y no hacen lo mismo por sus mujeres y sus niños?

En una entrevista le preguntan a Borges: “¿Por qué usted usa los mismos colores: rojo, amarillo y verde?”.
Y el escritor contesta: “pero también verá el rojo tirando a rosa; y el amarillo… hay para esto (último) una explicación física. Cuando empecé a perder la vista el único color que veía, o mejor dicho que resaltaba, era el amarillo que es el color más vívido y yo vivo en un mundo gris como si fuera un mundo vedado por una cortina de plata”.
Las materias colorantes son sustancias trituradas de origen animal o mineral. Comparten la imprescindibilidad con la línea, las sombras, las luces.
Después de pasar tantos gramos, cuya cantidad roza la infinitud transformada ya en ese líquido cuya mayor propiedad es el color, se dispone a ser cuadro.
El misterio, los secretos, los ritos de iniciación, las palabras del conjuro han nacido en estas horas del parto de un nuevo color. Para ello se instala en la paleta esperando ser usada por el artista. Mientras, dentro de éste, se revuelven experiencias, recuerdos impresiones, sueños, vigilias, para parir organizados ya en una figura de mera existencia mental, el viaje al cuadro.
¿Cómo y por qué elige el pintor los colores?
¿En qué momento? ¿Al inicio?
¿Cuándo el pintor “ve” el cuadro?
¿Qué tiene que ver el amarillo de Borges, con el azul de la Madre María?
Leo el Génesis y advierto que Dios, en las tranquilas jornadas de la Creación, descubre ya llegando al final que las tinieblas todo lo cubren. Entonces crea la luz. Poco se dice del color. De este nuevo elemento. Sin duda habrá mejorado el escenario con las luces y las consiguientes e inevitables sombras, habrá paisajes más nítidos, sorprendentes, que el del tiempo anterior.
“Fuera de la tierra los pájaros del cielo y a todos los que se arrastran por el suelo les doy como alimento el pasto verde” dijo el Señor. Así que el verde parece ser el primer nombrado, lo que es igual a ser el primer creado.
Es interesante pensar que el verde, dice el Señor, se usa para crear alimento para el hombre. ¿Primera comunión?
Borges utiliza el rojo, verde y amarillo. Ha dicho más arriba que por superstición. El amarillo es la última luz de la incipiente e inexorable noche, ha dicho Borges.
¿Qué significa el rojo?
Queda en la oscuridad la aparición del color en la Creación y en la Naturaleza.
Colores y símbolos.
Cuando llegue el color en la paleta del pintor el artista se conmueve, el espíritu lo abruma y desborda y hace desaparecer lo irracional. Lo especulativo, hasta la maldad. Consciente o inconsciente brota la inspiración y sus gajos de amor distraen de cualquier otra cosa que no sea darle un sentido a la pintura, a los colores.
Colores primarios y secundarios. Son los segundos creación del hombre, pues son mezcla y ésta parece una desdeñable actividad para un Dios.
Leemos en el “Manual de pintura” que “las relaciones entre colores son tan infinitas como la serie de los números”.
Hay una disimulada asociación con las matemáticas, hijas ambas de relacionarse con la eternidad. Expresada en números.
El sol se retira de ese cielo con la extraña sensación e tibieza que tuvo al comenzar la jornada.
Cuando va desapareciendo el sol, salen de alguna paleta matices varios, nuevos colores, extrañas combinaciones. Todo es bello.
Anochece.



(*) De “Cuentos Completos”, Patagonia Contemporánea - 2010

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